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sábado, 28 de julio de 2018

El mito de José de San Martín, el soldado «andaluz» que apuñaló al Imperio español en América

Su experiencia militar en la península, donde combatió a los franceses durante la Guerra de Independencia, le legitimó para dirigir a los rebeldes contra el último bastión de España en Sudamérica, el Virreinato del Perú.
Las guerras de independencia en América las hicieron los descendientes de españoles, los criollos, que representaban en torno al 10 y 15% de la población. No los mestizos ni los indígenas, mayoría en el continente. Ellos se limitaron a derramar su sangre por ambos bandos. Los libertadores como José de San Martín descendían de la clase gobernante (su padre fue teniente de gobernador) y aspiraban a heredar los privilegios que acaparaban los peninsulares. La mayor parte de los criollos eran terratenientes y comerciantes, pero estaban apartados de los puestos de poder. El mismo perro pero con distinto collar, diría el refranero popular.

San Martín proclama la independencia del Perú en 1821., por Juan Lepiani
Un niño militar que se hizo libertador
José de San Martín nació en Yapeyú, hoy Argentina, el 25 de febrero de 1778, en el seno de una familia de tradición militar. El padre, un hidalgo español de clase media, ejerció como capitán y ayudante mayor de la Asamblea de Infantería de Buenos Aires hasta que, en 1774, fue nombrado teniente de gobernador del departamento de Yapeyú, una misión jesuítica a orillas del río Uruguay huérfana de poder tras la expulsión de la orden. Asimismo, la madre del libertador también era española y de familia destacada, Gregoria Matorras del Ser, prima hermana del gobernador y capitán general del Tucumán.
Precisamente dos de los cinco hijos del matrimonio, entre ellos José, nacieron estando destinado como teniente allí. Sus primeros compañeros de juegos fueron indios guaraníes. Si bien, el matrimonio se desplazó a España en abril de 1784, donde José iba a tomar contacto con el Ejército español que tanto amaba su padre.

El criollo comenzó sus estudios en el Real Seminario de Nobles de Madrid, un lugar de formación para los hijos de los nobles y los militares, aunque otras fuentes descartan que pasara por esta escuela de élite. Para entrar era necesario «constar ser hijosdalgo notorios según las leyes de Castilla, limpios de sangre y de oficios mecánicos por ambas líneas». De lo que no cabe duda es que el 21 de julio de 1789, a los once años de edad, José de San Martín comenzó su carrera militar como cadete en el Regimiento Murcia, a donde entró alegando ser hijo de un capitán. Su trayectoria militar se inició en los combates contra los moros en Melilla y Orán.
Cuando todavía era un joven soldado imberbe fue agregado a la batería de artillería del Capitán Luis Daoiz, más adelante uno de los héroes del Dos de Mayo en Madrid. Antes de la Guerra de Independencia, el joven criollo había luchado ya contra los franceses en los Pirineos y contra los portugueses en la Guerra de las Naranjas (1802). En una misión de reclutamiento fue herido gravemente por unos maleantes que intentaron quitarle una maleta con tres mil reales de vellón, importe de la milicia.
Todo ello sin olvidar su paso por la fragata Santa Dorotea, que formó escuadra en el Mediterráneo contra los corsarios berberiscos. Durante este periodo naval conoció en Tolón a Napoleón, al ser enviado en representación de «La Dorotea». El hecho de que el emperador le saludara influyó en la admiración que San Martín profesó siempre al corso como genio de la guerra.
En 1804, su ascenso a Capitán Segundo con 27 años, le obligó a cambiar de unidad. En el batallón de «Voluntarios de Campo Mayor», que se encontraba en Cádiz, conoció al general Francisco María Solano Ortiz de Rosas, Marqués del Socorro. Ambos eran americanos. Solano, hombre de ideas liberales, acogió con afecto y simpatía a su joven compatriota al que ayudó y aconsejó desde la experiencia. Y ambos compartían una visión pesimista sobre el futuro de España y su gobierno en los territorios americanos. Ambos notaban que la Madre patria se tambaleaba sobre sus pies.

La Rendición de Bailén- Museo del Prado
En medio de la invasión napoleónica, Solano murió durante un levantamiento popular contra la sede del Gobierno al ser acusado de connivencia con los franceses. San Martín, hombre de orden, intentó defender a su amigo y superior del tumulto, lo cual casi le cuesta también la vida. El desorden, fuera del color que fuera, desagradaba al riguroso criollo.
Los desastres que trajo la invasión francesa habrían de desviar la carrera militar de San Martín. La Junta Central de Gobierno, establecida contra el gobierno napoleónico, ascendió al criollo al cargo de Capitán primero en el regimiento del general Castaños, «la Caballería de Borbón». En esta unidad participó en la batalla de Bailén, el 19 de julio de 1808. La primera derrota importante de las tropas de Napoleón se tradujo para San Martín en un ascenso a teniente coronel de caballería el 11 de agosto de 1808.
También participó en la batalla de La Albuera, la brocha de oro a una trayectoria de dos décadas al servicio del Ejército español, a las órdenes del general inglés William Carr Beresford. Precisamente el carácter multinacional de las fuerzas antinapoleónicas le puso en contacto con los círculos liberales y revolucionarios británicos que tanto contribuirían a la independencia americana. Su larga estancia en Cádiz afianzó durante años esa mentalidad liberal.

La extraña salida del Ejército español
Los conatos de revolución que se produjeron en Caracas y Buenos Aires en 1810 le convencieron –o eso dicen sus biógrafos más permeables al mito– de que debía acudir a su tierra natal cuanto antes a tomar partido por los suyos. A decir verdad, el oficial español no tenía nada de americano, salvo el lugar de nacimiento. Los suyos eran los miembros del Ejército español. Había pasado su vida fuera del continente, su aspecto físico era europeo y su acento era marcadamente andaluz.
José de San Martín pidió la baja de las instituciones armadas españolas para atender «asuntos familiares en Lima», lo cual era mentira, y se convenció definitivamente de en qué bando quería estar cuando el inminente derrumbamiento del Imperio español los pillara a todos debajo. Él suyo era más bien un ensoñamiento liberal por encima de uno independentista.
Los criollos se organizaban. El 12 de septiembre de 1812 se casó en Buenos Aires con María de los Remedios Escalada, la hija adolescente de una poderosa familia de la aristocracia americana. Su familia era rica, prestigiosa y partidaria de la rebelión, lo que supuso un salto económico para José de San Martín, cuya única fortuna era la que había logrado acumular durante su carrera al servicio del Imperio español. De hecho, la familia de su mujer le llamaban «el soldadote» y a veces «el andaluz», porque tocaba la guitarra y hablaba al modo de aquella tierra.
En 1813, el andaluz se incorporó al ejército rebelde a la cabeza de un cuerpo de combate de élite, los Granaderos a Caballo, que se dio a conocer en su victoria en San Lorenzo, evitando el desembarco de un ejército realista. Sin duda, el talento y experiencia militar de alguien como San Martín iban a ser cruciales para derribar el último bastión del Imperio español en Sudamérica: la tierra sembrada por Pizarro.

El combate de San Lorenzo, de Julio Fernánez Villanueva- Instituto Nacional Sanmartiniano
Si bien en los virreinatos de Nueva Granada y de Río de la Plata los procesos independentistas tuvieron un éxito instantáneo, no ocurrió igual con el Virreinato del Perú, en otro tiempo la pieza clave del poder hispánico. La mayor presencia de peninsulares que en otros territorios, la escasa implantación del espíritu independentista y la capacidad de mando del virrey José de Abascal convirtió el lugar en una roca en el camino de los rebeldes. Con un ejército de unos 42.000 hombres, Abascal aplastó todo conato de rebelión tanto en Perú, Quito, el Alto Perú y la capitanía general de Chile. Para vencerle sería necesaria la acción conjunta de Bolívar y San Martín, así como el ingenio militar del veterano de Bailén.
El soldado «andaluz» aplicó sus conocimientos militar en zonas montañosas para orquestar un ataque sorpresa a Chile, y desde allí por mar al Bajo Perú. Esta campaña dio lugar el 12 de octubre de 1818 a la batalla de Chacabuco, que despejó el camino para llegar a Santiago de Chile tres días después. Aquella acción magistral, que le obligó a atravesar con su ejército los Andes, hizo que sus compañeros de armas e incluso rivales encendieran las comparaciones de San Martín con Napoleón y Aníbal. Porque a decir verdad San Martín fue un rival justo y nunca se mostró sanguinario con los españoles como sí parece que hizo Bolívar. Sus enemigos así se lo reconocieron.

¡O Bolívar o nada!
La cadena de victorias de San Martín llevaron al gobierno liberal establecido durante el Trienio Liberal en España a negociar una paz con los rebeldes hispanoamericanos. Sin embargo, al romperse las conversaciones, el libertador reanudó la lucha armada y ocupó Lima el 6 de julio de 1821 con el título de Protector. Expulsó a miles de españoles notoriamente contrarios a la independencia y confiscó sus bienes.
A nivel político estableció la libertad de comercio y la libertad de imprenta, pero no permitió otro culto religioso que el católico. El Libertador esperaba durante su protectorado poder completar la independencia del territorio nacional y preparar el camino para la instauración de un régimen monárquico constitucional, lo que ha llevado a algunos a sostener que el gobierno de San Martín fue una dictadura.
El tipo de Estado que debía instaurarse en el Perú generó una brecha entre los partidarios de una monarquía y los de una república. Para los monárquicos como San Martín, la república no era la forma de gobierno más conveniente para el Perú debido a la gran extensión de su territorio y a la poca educación de las masas del país. Él mejor que nadie sabía lo salvaje que podía ser un pueblo en caso de anarquía, y es por eso que pretendía para Perú un reino dirigido preferentemente por un Príncipe europeo, Infante de Castilla a poder ser. Una vieja idea que los propios Borbones habían sopesado en el pasado: una suerte de reinos hispánicos dirigidos por los miembros de la dinastía.
No en vano, la forma de gobierno del Perú y del resto de los nuevos estados que estaban surgiendo fue uno de los temas tratados por San Martín y Simón Bolívar, el gran líder de la Corriente Libertadora del Norte, durante su reunión en Guayaquil del 26 de julio de 1822. En esta reunión Bolívar no quedó muy convencido de que San Martín fuera partidario de una república democrática. José Acedo Castilla considera en su estudio «La actuación política del general» que San Martín creía que «llevar al Gobierno a los más incultos y darles preponderancia, era un desastre político».
El propio Bolívar sostenía que el libertador del Perú «no creía en la democracia, estando convencido de que aquellos países no podían ser regidos más que por Gobiernos vigorosos, que impusieran el cumplimiento de la Ley, ya que cuando los hombres no la obedecen voluntariamente, no queda más arbitrio que la fuerza». En definitiva, San Martín fue un producto de las ideas liberales de su tiempo: un liberal constitucionalista, que concebía el Gobierno en manos fuertes y limpias y «no entregado a la ignorancia, la envidia, el rencor y los deseos de lucro de ciertas gentes». La educación debía venir antes que la democracia.
Cuando San Martín le ofreció el liderazgo de la campaña libertadora en el Perú, Bolívar le dio a entender que solo lo aceptaría si él se retiraba del Perú. ¡O Bolívar o nada!

Un exilio voluntario y nostalgia de España
A su regreso a Lima, San Martín tuvo claro que debía dejar el camino libre a Bolívar. Su tiempo como libertador, ahora que su faceta militar no se necesitaba, llegaba a su fin. Este plan se aceleró cuando a su vuelta supo que los limeños habían capturado y expulsado a Bernardo Monteagudo, su mano derecha en el gobierno y otro defensor de la monarquía. A duras penas el argentino logró reunir al Primer Congreso Constituyente, que desde el comienzo estuvo controlado por los liberales republicanos. El mismo día de su instalación (20 de setiembre de 1822) San Martín presentó su renuncia irrevocable a todos los cargos públicos que ejercía.
Con los españoles todavía controlando algunas provincias, Perú necesitaba las tropas de Bolívar si quería llevar a puerto el proceso de independencia. Sus palabras de despedida tuvieron ese aire trágico tan característico de los héroes traicionados: «La presencia de un militar afortunado, por más desprendimiento que tenga es temible a los Estados que de nuevo se constituyen. Por otra parte, ya estoy aburrido de oír que quiero hacerme soberano. Sin embargo, siempre estaré pronto a hacer el último sacrificio por la libertad del país, pero en clase de simple particular y no más».

Entrevista de Guayaquil entre José de San Martín y Simón Bolívar.
De Perú pidió permiso para reencontrarse en Buenos Aires con su esposa, que estaba gravemente enferma. Pero al tardar tanto en llegar, entre retrasos auspiciados por sus enemigos, su mujer ya había fallecido el 3 de agosto de 1823. A principios del siguiente año partió hacia el puerto de El Havre (Francia). Tenía 45 años y a su espalda dejaba sus cargos de generalísimo del Perú, capitán general de la República de Chile y general de las Provincias Unidas del Río de la Plata.
Visitó de forma breve Inglaterra, Italia y otros países europeos hasta establecerse definitivamente en Francia, donde viviría hasta su muerte en 1850. En su largo exilio europeo, San Martín recordó con nostalgia su tiempo vivido en España y esquivó los apuros económicos solo por la asistencia de un amigo suyo acaudalado, el español Alejandro Aguado.
En el año 1828 amagó con volver a América, e incluso se embarcó con este propósito, pero prefirió en última instancia quedarse al margen de las luchas intestinas que sucedieron el poder español en el continente. Buenos Aires se consumía durante una guerra civil en la que él estaba prevenido de no meterse. No fue hasta 1880 cuando sus restos pudieron ser repatriados y trasladados a la República de Argentina. Ahora sí, el mito estaba lo bastante maduro.

FUENTE:http://www.abc.es/historia/

domingo, 21 de febrero de 2016

Bolívar y San Martín diseñaron un país sobre las bases de la marginación del indígena

Mark Thurner, historiador americano, investigó los orígenes del Perú bicentenario. Bolívar y San Martín en su visión republicana excluyeron y subestimaron al indio en la formación de un país que sigue discriminándolos.
El sujeto nombrado “indígena” entra en el escenario peruano con los Borbones. Se trata de un esfuerzo por desplazar al sujeto “indio” de las Leyes Indias de los Austrias, por medio de un proyecto fiscal afrancesado y modernizante, que busca redefinirlo como contribuyente y ya no como tributario. Entre las décadas del 1790-1810, tanto “indios” como “indígenas”, aparecen en los registros oficiales. A partir de las Cortes de Cádiz, “La Nación Yndica” es abolida, y todo “indio” o “indígena” es ahora un “español”. Sin embargo, los documentos de la época sugieren que la mayoría de los indios en el Perú habrían preferido ser nombrados –por el Estado- “indios tributarios”, para así mantener acceso a sus tierras y otros privilegios. En 1821, San Martín declara que los “indios o naturales” serían nombrados “peruanos”. Luego, Bolívar reintroduce el nombre borbónico de “indígena” –sobre todo por razones fiscales y políticos-, para así desplazar al “peruano”, declarado por San Martín. Esto se debe a que Bolívar considera a los indios como seres infantilizados, incapaces de gobernarse a sí mismos. Según él, los indios requieren de una legislación tutelar de protección como “indígenas”. Para Bolívar, el “indio” es el buen salvaje venido a menos. En resumen, “indígena” es una noción colonialista afrancesado, luego bolivariana y, finalmente, naturalista o indigenista.



El predicamento postcolonial criollo
Las repúblicas iberoamericanas no fueron un derivado político de las luchas de una clase media contra las clases dominante aristocrática. En lugar de ello, fueron estados creados desde arriba por las elites terratenientes coloniales que buscaron liberarse de una metrópoli decadente, cuyos representantes seguían monopolizando los privilegios políticos y económicos en las colonias. Pero las descontentas elites criollas fueron al mismo tiempo acicateadas hacia la independencia “por el temor a las movilizaciones de la ‘clase baja’, a saber, los levantamientos de los indios o los esclavos negros”. En suma, “la contradicción perenne de la posición (criolla) era estar siempre cogido entre la autoridad intrusa de la metrópoli europea y el descontento explosivo de las masas nativas”.

Las fisuras de la nación criolla
Para Bolívar y su republicanismo bonapartista con el que él traficaba, “América no tenía ninguna historia útil”, ya fuera europea o india, colonial o precolonial. Sucedía que ella estaba de un lado “separada tanto cultural como geográficamente de Europa”, y “habitada por pueblos cuya herencia cultural había sido obliterada por la conquista” del otro.
Para Bolívar, “ningún indio podía ser el portador de un pasado significativo o el dirigente espiritual de un futuro republicano, no importa cuán ficticio”. Bolívar en general pensaba en lo indios, cuando lo hacía, como una masa esencialmente dócil y no politizable que “sólo desea el descanso y la soledad”. Bolívar parece haber visto lo que quedaba de la nobleza india del Perú con un desprecio similar. Ella había sido cómplice del “despótico” dominio hispano.

El predicamento andino postcolonial
¿Pero cómo podría lo “peruano” ser leído por la mayoría “india”? El análisis del discurso político-legal revela traducciones subalternas no anticipadas del discurso nacionalista criollo. En Huaylas, “ex-indios” o “peruanos” interpretarían el proyecto nacional republicano en formas que San Martín y la elite criolla peruana no se habrían imaginado.
El proyecto criollo de construcción ciudadana que rebautizó a los “indios” como “peruanos”, lógicamente implicaba en teoría la negación o el desplazamiento de los distintos “derechos” o “privilegios” virreinales y el estatus derivado de la pertenencia a la república de indios, en favor del modelo civil unitario de la nacionalidad liberal en la República Peruana.

Entre la nacionalidad dual colonial y la unitaria postcolonial
En su decreto más célebre, San Martín declaró que todos los “indios” o “naturales” serían conocidos en adelante como “peruanos”. Pero al menos en la Huaylas postcolonial, su proclama parece haber sido tomada más literalmente y de forma más excluyente de lo que el Libertador había esperado. Allí, “peruanos” fue originalmente aplicado a los comuneros indios y no a la ciudadanía en general.

Tomado del libro: Republicanos Andinos 
Mark Thurner 
historiador americano.

lunes, 28 de julio de 2014

EL LIBERTADOR DON JOSÉ DE SAN MARTÍN

1) ¿Cuándo y dónde nació San Martín?
José de San Martín nació el 25 de febrero de 1778 en el pueblo de Nuestra Señora de los Tres Reyes Magos de Yapeyú, situado en la costa del río Uruguay, en la provincia de Corrientes a casi 780 kilómetros de Buenos Aires.

2) ¿Cómo estaba compuesta su familia? 
Su papá, don Juan de San Martín y Gómez había nacido en la Villa de Cervatos de la Cueza, en Castilla la Vieja, y era capitán del ejército español. En 1767 llegó al país doña Gregoria Matorras que venía de Paredes de Nava, un pueblo cercano a Cervatos, donde conoció a Juan. Se casaron en la catedral de Buenos Aires. Don Juan no pudo estar presente y fue representado por un amigo, el capitán de dragones Juan Francisco de Somalo. El matrimonio tuvo cinco hijos: María Elena, Manuel Tadeo, Juan Fermín Rafael, Justo Rufino y el menor de la familia, José Francisco de San Martín.

3) ¿Cómo era Yapeyú?
Yapeyú fue fundada por los jesuitas en 1627. Con los años se convirtió en el más importante centro ganadero del Río de la Plata, donde se fabricaban los mejores zapatos de la zona que se exportaban a Chile y Perú. Se producía yerba mate, se fabricaban barcos y funcionaba una importante escuela de música. A partir de la expulsión de los jesuitas en 1767, la actividad económica decayó notablemente pero Yapeyú siguió siendo una ciudad importante dentro de la estrategia española para estas tierras.

4) ¿Porqué la familia San Martín se traslada a España? 
En diciembre de 1783, Juan de San Martín solicita y obtiene un permiso para regresar a España. La familia se instala primero en Madrid y luego en Málaga, en la calle de Pozos Dulces. Allí José cursa sus estudios primarios, probablemente en la escuela de Temporalidades cercana a su casa, y el 15 de julio de 1789, al día siguiente de que en París estallara la Revolución Francesa,  José Francisco de San Martín fue aceptado como cadete en el Regimiento de Infantería de Murcia.

5) ¿Cómo fueron las primeras batallas de San Martín? 
A poco de ingresar al regimiento participa en numerosos combates en España y en el Norte de África. Entre 1791 y 1795 durante la guerra entre España y Francia, el joven San Martín se destacó en muchos combates como los de Orán, Pirineos y Rosellón. Fue ascendido a teniente coronel y condecorado con la medalla de oro por su heroica actuación en la batalla de Bailén el 19 de julio de 1808.

6) ¿Por qué decide regresar al país? 
San Martín no olvidada sus orígenes criollos y quiso incorporarse a la lucha por la independencia americana. Un año después de producida la revolución de Mayo, pidió el retiro del ejército español y se embarcó hacia Londres el 14 de septiembre de 1811. San Martín estuvo cuatro meses en Londres. Allí entró en contacto con grupos revolucionarios como la Gran Hermandad Americana, una logia fundada por Francisco de Miranda, un patriota venezolano que se proponía liberar América con la ayuda financiera de los ingleses. Se relacionó también con políticos vinculados al gobierno británico, como James Duff y Sir Charles Stuart, quienes le hacen conocer el plan Maitland. En enero de 1812 San Martín se embarca en la fragata inglesa George Canningrumbo a Buenos Aires.

7) ¿En qué consistía el Plan Maitland? 
Thomas Maitland era un general escocés que en 1800 escribió un Plan para capturar Buenos Aires y Chile y luego emancipar Perú y Quito. Allí proponía ganar el control de Buenos Aires, tomar posiciones en Mendoza, coordinar acciones con un ejército en Chile, cruzar los Andes, derrotar a los españoles y controlar Chile, continuar por mar hacia el Perú y liberarlo. Todo parece indicar que San Martín conoció el plan durante su estadía en Londres en 1811 y, años más tarde, lo tendrá muy en cuenta para desarrollar su estrategia libertadora.

8) ¿Cómo era la situación política en Buenos Aires a la llegada de San Martín? 
Gobernaba el Primer Triunvirato integrado por Feliciano Chiclana, Manuel de Sarratea y Juan José Paso. Pero el verdadero poder estaba en manos del secretario de gobierno, Bernardino Rivadavia, que venía desarrollando una política muy centralista sin atender los reclamos del interior, cada vez más perjudicado por la política económica de Buenos Aires, que fomentaba el libre comercio y mantenía un manejo exclusivo del puerto y las rentas de la aduana. Además, el Triunvirato, por temor a enemistarse con Gran Bretaña (aliada de España), frenaba el proceso independentista y hasta había sancionado a Belgrano por enarbolar la bandera.

9) ¿Cómo es recibido? ¿Qué misión se le encomienda? 
Es recibido en Buenos Aires por el Triunvirato que le respeta su grado militar de teniente coronel y le encarga la creación de un regimiento para custodiar las costas del Paraná frente al peligro de los ataques de los españoles provenientes de Montevideo. El nuevo regimiento se llamará de "Granaderos a Caballo" y se instalará en el Retiro.

10) ¿Con qué sectores se contacta San Martín al llegar? 
A poco de llegar, San Martín entró en contacto con los grupos opositores al Triunvirato, encabezados por la Sociedad Patriótica, fundada por Bernardo de Monteagudo, y creó, junto a su compañero de viaje, Carlos de Alvear, la Logia Lautaro, una sociedad secreta cuyos objetivos principales eran la Independencia y la Constitución Republicana.

11) ¿Cuál fue la primera intervención política de San Martín en Buenos Aires? 
San Martín y sus compañeros se decidieron a actuar y el 8 octubre de 1812 marcharon con sus tropas, incluidos los granaderos, hacia la Plaza de la Victoria (actual Plaza de Mayo) y exigieron la renuncia de los triunviros, porque, como dijo San Martín: “...no siempre están las tropas para sostener gobiernos tiránicos”. Fue designado un segundo Triunvirato afín a la Logia y a la Sociedad Patriótica integrado por Juan José Paso, Nicolás Rodríguez Peña y Antonio Álvarez Jonte.

12) ¿San Martín hablaba con acento español? 
Don José había pasado la mayor parte de su vida en España, particularmente en el Sur y por tanto tenía un claro acento andaluz. Así lo cuentan quienes lo conocieron, que también recuerdan que tocaba muy bien la guitarra y entonaba "cantes" típicos de aquellas zonas de España.

13) ¿Cuándo y con quién se casó? 
Don José se hacía tiempo también para la diversión y poco a poco fue tenido en cuenta en las selectas listas de invitados de las tertulias porteñas. La más famosa y agradable, según cuentan, era la de don Antonio Escalada y su esposa Tomasa, en la que sus hijas, Remedios y Nieves, no perdían de vista a ningún nuevo visitante. Por allí pasó don José y parece que fue amor a primera vista. "Esa mujer me ha mirado para toda la vida", le diría en una carta a su amigo Mariano Necochea. Se casaron el 12 de septiembre de 1812 en la Iglesia Nuestra Señora de la Merced, después de una firme pero breve oposición de la familia Escalada. Él tenía 34 años y ella, 15.

14) ¿Cuál fue la primera y única batalla que libró San Martín en territorio argentino? 
A principios de 1813 los granaderos de San Martín ya están listos para emprender su primera misión: defender las costas del Paraná atacadas por los españoles que buscaban por esta vía aliviar el bloqueo al puerto de Montevideo, sitiada por Rondeau. Los españoles robaban ganado y atacaban los poblados de la costa.
San Martín siguió el movimiento de la escuadra por tierra y se instaló en el convento de San Carlos, posta de San Lorenzo. Allí los esperó hasta que el 3 de febrero de 1813 unos 300 españoles desembarcaron. San Martín ordenó un ataque envolvente y los españoles fueron empujados hacia el río.

15) ¿Cuándo y dónde planeó el cruce de los Andes?
En 1814 se le encomendó el mando del ejército del Norte en reemplazo del general Belgrano. San Martín aceptó el cargo pero hizo saber a las autoridades que sería inútil insistir por la vía del Alto Perú y que se retiraría a Córdoba para reponerse de los dolores causados por su úlcera estomacal y terminar de delinear las bases de su nueva estrategia militar consistente en cruzar la cordillera, liberar a Chile y de allí marchar por barco para tomar el bastión realista de Lima. Repuesto parcialmente de sus males, pero con el plan terminado y aprobado, logró ser nombrado gobernador de Cuyo.

16) ¿Qué medidas tomó San Martín como gobernador de Cuyo?
En Mendoza comenzó los preparativos para su ambicioso plan sin descuidar las tareas de gobierno. Fomentó la educación, la agricultura y la industria. San Martín dio un gran impulso a la industria vitivinícola en Mendoza y San Juan importando nuevas cepas y trayendo al país a expertos europeos para mejorar la calidad de los vinos y licores cuyanos. Creó un sistema impositivo igualitario cuidando que pagaran más los que más tenían.

17) ¿Cuándo y dónde nació su hija? 
Mercedes Tomasa de San Martín nació en Mendoza el 24 de agosto de 1816. Por ese motivo en Mendoza el día del padre se celebra en esa fecha. Mercedes dejó de ver a su padre cuando tenía 4 meses, cuando emprende el cruce de los Andes y se traslada con su madre a Buenos Aires a casa de sus abuelos. Merceditas recién volverá a ver a su padre siete años después.

18) ¿Qué participación tuvo San Martín en el Congreso de Tucumán? 
San Martín no estuvo presente en las sesiones del Congreso, pero siguió su desarrollo muy de cerca a través del diputado por Cuyo Tomás Godoy Cruz y apoyó la propuesta de Belgrano de coronar a un rey Inca como soberano de estas provincias. Preocupado por la demora en la declaración de la Independencia, le escribió a Godoy Cruz pidiéndole que transmita su inquietud y que "es cosa bien ridícula" que tengamos bandera, himno y escarapela pero que no seamos independientes.

19) ¿Cómo se financió el Ejército de los Andes? 
Se ha dicho muchas veces que fue gracias a las joyas donadas por las damas de la alta sociedad mendocina. Esto no fue así. El total de lo obtenido por las joyas que ya no usaban las damas ricas de Mendoza fueron 216 pesos, lo que apenas alcanzaba por aquel entonces para comprar unas 50 mulas. El ejército pudo armarse gracias al sacrificio del pueblo cuyano que donó ropas, ollas, mulas, armas, alimentos y hasta sus sueldos para poder formar el ejército libertador.

20) ¿Cuánto tardaron San Martín y sus hombres en cruzar los Andes?
El ejército de los Andes partió de Mendoza el 12 de enero de 1817 y llegó a Chile el 5 de febrero. A lo largo de esos 25 días, 5.400 hombres, atravesaron las montañas más altas de América con una temperatura que oscilaba entre los 30 grados durante el día y 10 bajo cero durante la noche. Durante muchos tramos San Martín debió ser trasladado en camilla debido a los terribles dolores provocados por la úlcera.

21) ¿Cómo se concreta la libertad de Chile? 
A poco de cruzar los Andes, el 12 de febrero de 1817, las fuerzas patriotas derrotaron a los españoles en la cuesta de Chacabuco. La excelente táctica militar aplicada por San Martín permitió que sus tropas sólo sufrieran 12 muertos y 120 heridos, mientras que las bajas de soldados al servicio de España llegaron a 500 muertos y 600 prisioneros. El triunfo de Chacabuco aseguró la independencia de Chile que sería consolidada un año después, el 5 de abril de 1818, tras el definitivo triunfo de Maipú.

22) ¿Qué apoyos recibe San Martín para la expedición al Perú?
Pocos días después de Maipú, San Martín volvió a cruzar la cordillera rumbo a Buenos Aires para solicitar ayuda al gobierno del Directorio para la última etapa de su campaña libertadora: el ataque marítimo contra el bastión realista de Lima. Obtiene la promesa de una ayuda de 500.000 pesos para su plan limeño de los que sólo llegarán efectivamente 300.000. San Martín regresó a Chile, donde obtuvo la ayuda financiera del gobierno de ese país y armó una escuadra, que quedará al mando del marino escocés Lord Cochrane.

23) ¿A qué se llamó la genial desobediencia de San Martín? 
Cuando se disponía a iniciar la campaña recibió la orden del Directorio de marchar hacia el Litoral con su ejército para combatir a los federales de Santa Fe y Entre Ríos. San Martín se negó declarando: "el general San Martín jamás desenvainará su espada para combatir a sus paisanos". Desobedeció e inició la travesía hacia el Perú.

24) ¿Cómo fue la campaña del Perú? 
El 20 de agosto de 1820 partió desde el puerto chileno de Valparaíso la expedición libertadora. La escuadra estaba formada por 24 buques y conducía a unos 4.800 soldados. El 12 de septiembre la flota fondeó frente al puerto peruano de Pisco. Allí el ejército se proveyó de víveres y aumentó sus efectivos con los pobladores locales, entre ellos muchos esclavos, que se sumaban voluntariamente al ejército libertador. Una división al mando del general Arenales se dirigió hacia el interior del Perú con el objetivo de sublevar a la población y obtuvo la importante victoria de Pasco el 6 de diciembre de 1820. Por su parte San Martín ordenó bloquear el puerto Lima. Así, el virrey De la Serna se vio acosado por todos los flancos y debió rendirse el 10 de julio de 1821. Ese día entró victorioso el general San Martín a la capital virreinal.

25) ¿Cómo fue la relación entre San Martín y Cochrane? 
La enemistad entre el marino escocés Thomas Cochrane y San Martín comenzó a gestarse apenas zarparon de Valparaíso rumbo a Lima. Cochrane estaba molesto por tener que obedecer las órdenes de San Martín y generó numerosas situaciones conflictivas durante el viaje. A fines de 1821, tras la toma de Lima, argumentando que se le adeudaban varios meses de sueldo, tomó varias embarcaciones de la flota y huyó hacia Chile, debilitando notablemente la defensa del puerto del Callao.

26) ¿Cómo fue la actuación de San Martín en el Perú? 
El 28 de julio de 1821 San Martín declaró la independencia del Perú y le fue otorgado el título de Protector del Perú, con plena autoridad civil y militar. San Martín abolió la esclavitud y los servicios personales (mita y yanaconazgo), garantizó la libertad de imprenta y de culto, creó escuelas y la biblioteca pública de Lima. Debió enfrentar graves dificultades financieras, lo que creó entre la población un creciente descontento. Pese a las dificultades, San Martín pudo controlar la situación y lograr la rendición de los realistas del Sur y del Centro del Perú.

Proclamación de la independencia del Perú
27) ¿Qué pasó en la entrevista de Guayaquil? 
Mientras San Martín llevaba adelante su campaña desde el Sur el patriota venezolano Simón Bolívar, lo venía haciendo desde el Norte. Finalmente los dos libertadores decidieron reunirse. La famosa entrevista de Guayaquil (Ecuador) se realizó entre los días 26 y 27 de julio de 1822. Había entre ellos diferencias políticas y militares. Mientras San Martín era partidario de que cada pueblo liberado decidiera con libertad su futuro, Bolívar estaba interesado en controlar personalmente la evolución políticas de las nuevas repúblicas. El otro tema polémico fue quién conduciría el nuevo ejército libertador que resultaría de la unión de las tropas comandadas por ambos. San Martín propuso que lo dirigiera Bolívar pero éste dijo que nunca podría tener a un general de la calidad y capacidad de San Martín como subordinado. El general argentino tomó entonces una drástica decisión: retirarse de todos sus cargos, dejarle sus tropas a Bolívar y regresar a su país.

28) ¿Qué hizo San Martín tras la entrevista? 
Tras la entrevista de Guayaquil San Martín regresó a Lima y renunció a su cargo de Protector del Perú y partió rumbo a Chile donde permaneció hasta enero de 1823. Cruzó por última vez los Andes y estuvo unos días en Mendoza desde donde pidió autorización para entrar en Buenos Aires y poder ver a su esposa que estaba gravemente enferma. Rivadavia, ministro de gobierno del gobernador Martín Rodríguez, le negó el permiso argumentando que no estaban dadas las condiciones de seguridad para que San Martín entrara a la ciudad. En realidad, Rivadavia, que siempre le había negado cualquier tipo de ayuda a San Martín, temía que el general entrase en contacto con los federales del Litoral.
Lugares en Lima donde se proclamó la independencia
29) ¿Por qué decidió partir hacia Europa? 
El gobernador de Santa Fe, Estanislao López, le envió una carta advirtiéndole que el gobierno de Buenos Aires esperaba la llegada del general para someterlo a un juicio por haber desobedecido las órdenes de reprimir a los federales. San Martín le agradeció a López su advertencia pero le dijo que no quería más derramamiento de sangre. Ante el agravamiento de la salud de Remedios, San Martín decidió viajar igual a Buenos Aires pero lamentablemente llegó tarde. Su esposa ya había muerto sin que él pudiera compartir al menos sus últimos momentos. Difamado y amenazado por el gobierno unitario, San Martín decidió abandonar el país en compañía de su pequeña hija, Mercedes, rumbo a Europa. Tras pasar brevemente por Londres, San Martín y su hijita se instalaron en Bruselas. En 1824 pasaron a París para que Mercedes pudiera completar sus estudios.

30) ¿Por qué no regresó más a su país?
San Martín seguía interesado e inquieto por la situación de su país. En febrero de 1829, decidió regresar como consecuencia de la guerra con Brasil. Pero cuando llegó al puerto de Buenos Aires, se enteró del derrocamiento del gobernador Dorrego y de su trágico fusilamiento a manos de los unitarios de Lavalle. Decidió entonces no desembarcar. Muchos oficiales, tanto unitarios como federales, le enviaron cartas a su barco y lo visitaron con la intención de que se hiciera cargo del poder. San Martín se negó porque creía que, tomara el partido que tomara, tendría que derramar sangre argentina y no estaba dispuesto a eso. Triste y decepcionado, decidió regresar a Europa.

31) ¿Cómo fue su relación con Rosas?
En 1838, durante el gobierno de Rosas, los franceses bloquearon el puerto de Buenos Aires. Inmediatamente José de San Martín le escribió a don Juan Manuel ofreciéndole sus servicios militares. Rosas agradeció el gesto y le contestó que podían ser tan útiles como sus servicios militares las gestiones diplomáticas que pudiera realizar ante los gobiernos de Francia e Inglaterra. Al enterarse del bravo combate de la Vuelta de Obligado, el 20 de noviembre de 1845, cuando los criollos enfrentaron corajudamente a la escuadra anglo-francesa, San Martín volvió a escribir a Rosas y a expresarle sus respetos y felicitaciones. Quizás por este hecho el general dispuso en su testamento que el sable que lo acompañó en todas sus campañas fuera entregado a don Juan Manuel de Rosas, por la satisfacción que tuvo "como argentino, por la firmeza con que aquel general sostuvo el honor de la república contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla".

32) ¿Cómo fueron sus últimos años? 
San Martín atravesaba en Europa una difícil situación económica. Del gobierno argentino no podía esperar nada y ni el Perú ni Chile le pagaban regularmente los sueldos que le correspondían como general retirado. Vivía de la escasa renta que le producía el alquiler de una casa en Buenos Aires y de la ayuda de algunos amigos como el banquero Alejandro Aguado que lo ayudó para poder comprar su casa de Grand Bourg. San Martín para ese entonces estaba muy enfermo. Sufría asma, reuma y úlceras y estaba casi ciego. Su estado de salud se fue agravando hasta que falleció el 17 de agosto de 1850.
ENTREVISTA A SAN MARTÍN