domingo, 15 de julio de 2018

Reflexión sobre la enseñanza de la historia en el Perú

Por: Eddy Romero Meza


No se ha reparado del todo en como la reforma educativa de los años 90s afectó la ya deficiente enseñanza de la historia. La devaluada educación pública heredada de los 80s, experimentó un cambio, no necesariamente para mejor. El cambio de un currículo basado en asignaturas a uno centrado en áreas, significó la desaparición de cursos de estructura autónoma como historia del Perú, historia universal, geografía, economía, etc., y la reunión de todos estos bajo la denominación de área de ciencias sociales. Todo bajo la idea de buscar la integración de los conocimientos para lograr una comprensión más completa de la realidad social. La multidisciplinariedad y la interdisciplinariedad como aspiración de trabajo en las aulas escolares. Bajo el pretexto de un enfoque constructivista, se declaraba la guerra a todo lo “tradicional”, y en nombre de ello se asesinaba la independencia de las disciplinas de enseñanza.


Un trabajo marginal y poco difundido fue el del profesor Carlos Barriga (ex decano de la Facultad de Educación de la UNMSM), donde explicaba el valor de un currículo por asignaturas, pues respeta la organización del conocimiento por especialidades, dominio básico para cualquier intento interdisciplinario. El currículo por áreas respondía a la creencia de que los “saberes parcelados” (asignaturas) correspondían al pasado y no al presente; y que se ajustaba mejor a los desafíos del futuro (el conocimiento y trabajo interdisciplinario). Lo cierto es que, no existe ninguna experiencia en el mundo de conocimiento interdisciplinario, sin antes aproximarse a los conceptos o fundamentos básicos de algunas especialidades por separado.

Además, como denunciara la especialista en psicología educativa y constructivismo, Susana Frisancho (docente investigadora de la PUCP), era sorprendente como los especialistas técnicos del Ministerio de Educación, se referían con cierto desdén a lo cognitivo: “un aprendizaje basado en la experiencia, antes que en lo cognitivista”. O sea, la experiencia como elemento propiciador de aprendizajes significativos, y lo cognitivista entendido como meros procesos formales de la mente. En el caso particular de la historia, la asignatura era reducida a un espacio memorístico, necesario de ser abortado en nombre de un futuro donde además los docentes también desaparecerían, pues su rol tradicional cambiaría. Ahora su destino seria convertirse en un “facilitador”, “mediador” o “intermediario” entre los estudiantes y la construcción autónoma de los saberes. Un constructivismo simplificado o deficientemente entendido por los técnicos del Minedu, donde un docente constructivista era contrapuesto a uno simplemente “cognitivista”. Los verdaderos conocedores del tema saben que el constructivismo involucra una amplia comprensión y aprovechamiento de los procesos cognitivos del estudiante, pues son estos en los que se fundamenta todo aprendizaje humano. La memoria además resulta un componente fundamental, jamás descartable.

El desenlace de las reformas de los años noventas, ha sido el de un área de ciencias sociales, donde los docentes se hacen cargo de cuatro o cinco asignaturas reunidas en un solo curso, con mucho menor tiempo disponible que en el pasado. Los docentes del área, de manera resignada, se limitan a dedicar un bimestre de enseñanza a cada vieja asignatura (historia del Perú, historia universal, geografía, economía). Cabe destacar que un bimestre está constituido básicamente por unas 8 o 10 clases o sesiones de aprendizaje, por cada área. Asumiendo claro la asistencia puntual del docente a cada clase, o la no interrupción de clases por cualquier motivo (huelgas, aniversarios, actividades diversas).

La situación del curso de historia como se ve es notoriamente precaria. Primero por su inexistencia como tal, y segundo por los pocos o nulos visos de cambio al respecto. El esfuerzo de los docentes, es la única respuesta ante un planteamiento curricular ideal antes que realista. Bueno, los técnicos a cargo de estos cambios jamás pisan las aulas, o han sostenido un curso completo de enseñanza, bajo las mismas condiciones de la mayor parte de docentes del país.

Los egresados de las facultades de educación e institutos pedagógicos de los últimos 20 años, han sido formados en modelos de enseñanza inspirados en un constructivismo pesimamente entendido, y con un bajísimo dominio de contenidos (manejo de conocimientos del área a enseñarse). La teoría pedagógica desborda los cursos de formación del profesorado, descuidando el correcto manejo de los contenidos de enseñanza. No hay buen maestro, donde forma y fondo no se complementen y exista cierto equilibrio (pericia en la enseñanza y dominio de los contenidos del curso). Este último punto es un tema poco referido a la hora de denunciar la crisis de la educación peruana. Las capacitaciones auspiciadas por el ministerio solo se enfocan en aspectos como didáctica y evaluación, pero hacen poco o nada para garantizar un docente con suficiencia en el manejo de su curso, a nivel de contenidos.

No hay duda de que el memorismo ha sido uno de los males de la enseñanza de la historia. Pero en nombre de ello, se ha pretendido borrar la historia como disciplina de estudios e insertarla en una improbable área de enseñanza, donde no se logra ni la interdisciplinariedad, ni el conocimiento de conceptos básicos de la especialidad de historia (cambio, continuidad, procesos, coyuntura, estructuras, acontecimiento, etc.).

La enseñanza de la historia enfrenta diferentes problemas y desafíos, no solo en aspectos curriculares; también están los de la deficiente formación de los docentes, la brecha entre la historia académica y la historia escolar, las dificultades de comprensión lectora de los alumnos, el poco estímulo familiar y social en torno a la reflexión sobre temas del pasado y sus implicancias presentes, la poca difusión de la lectura como hábito temprano. Finalmente, la casi inexistente investigación en temas de didáctica de la historia y ciencias sociales en general en nuestro medio.

El creciente arrinconamiento de la enseñanza de las ciencias sociales y humanidades es un fenómeno mundial, y empezó por la eliminación de la enseñanza de la filosofía. Quién sabe, tal vez le toque pronto a la historia, si es que ya no fue hecho, en cierto modo.

Fuente: lamula.pe

martes, 10 de julio de 2018

Momia Juanita: el sacrificio de la doncella del hielo Inca

Momia Juanita es el nombre dado a la momia de una muchacha inca del siglo XV que fue descubierta en Perú en 1995. Es conocida también como la ‘Dama de Ampato’ y la ‘Doncella del Hielo inca’. El primer nombre se debe a que su cuerpo fue hallado en la cima del monte Ampato, un volcán inactivo de los Andes, y el segundo a que sus restos se conservaron gracias a las frías temperaturas de alta montaña.
Los investigadores han sugerido que Momia Juanita fue víctima de un importante rito sacrificio incaica conocido como Capacocha (Capac Cocha), expresión que en ocasiones se ha traducido como “obligación regia”. Los análisis científicos realizados en Momia Juanita han revelado también varios detalles interesantes sobre su vida y su muerte.

Momia Juanita.
El descubrimiento de Momia Juanita
El descubrimiento de la Momia Juanita fue realizado el 8 de septiembre de 1995 por el arqueólogo Johan Reinhard y su ayudante Miguel Zárate. Este hallazgo se hizo posible gracias a la fusión de la nieve que cubría el monte Ampato, un hecho provocado por las cenizas volcánicas procedentes de la erupción de un volcán cercano. A consecuencia de este deshielo, la momia quedó al descubierto y rodó por la ladera de la montaña, donde fue encontrada posteriormente por Reinhard y Zárate. En el transcurso de una segunda expedición a la montaña en octubre del mismo año, las momias congeladas de dos individuos más fueron descubiertas en una zona aún más baja del monte Ampato.
Según los investigadores, Momia Juanita tenía apenas entre 12 y 15 años de edad cuando murió. Los dos individuos descubiertos un mes más tarde también eran niños, y se ha especulado que podrían haber sido compañeros de Momia Juanita en un sacrificio realizado en la cima de la montaña.

Capacocha: un sacrificio ritual
Según los investigadores, Momia Juanita fue sacrificada como parte de un rito conocido como Capacocha. Este ritual requería de los incas el sacrificio de los mejores y más saludables entre ellos. Esto se hacía en un intento por apaciguar a los dioses y de este modo garantizar una buena cosecha, o para evitar ciertos desastres naturales. Basándose en la localización en la que la muchacha fue sacrificada se ha sugerido que el ritual estaba además vinculado al culto religioso del monte Ampato.

Momia Juanita antes de ser retirada la envoltura de su cuerpo
La muerte de Juanita
Cuando Momia Juanita fue descubierta se encontraba envuelta en un fardo. Aparte de los restos de la joven, el conjunto también incluía objetos diversos, entre ellos numerosas estatuas de arcilla en miniatura, conchas y joyas de oro. Todos estos elementos fueron depositados como ofrenda a los dioses. Los arqueólogos han propuesto que estos objetos, junto con alimentos, hojas de coca y chicha, una bebida alcohólica destilada del maíz, habrían sido traídos por los sacerdotes cuando conducían a la muchacha a la cima de la montaña.
La chicha y las hojas de coca habrían sido utilizadas para sedar a la muchacha, una práctica al parecer habitual entre los incas antes de sacrificar a sus víctimas. Una vez la víctima se encontraba en este estado de intoxicación, los sacerdotes llevaban a cabo el sacrificio. En el caso concreto de Momia Juanita, la radiología reveló que un golpe contundente asestado en la cabeza con una porra provocó una hemorragia masiva que tuvo como consecuencia su muerte.
Ilustración de Felipe Guamán Poma de Ayala (1615).
Esta imagen podría representar el ritual de la Capacocha.
 

Otro análisis científico que reveló información muy interesante sobre la vida de Momia Juanita fue el análisis isotópico de sus cabellos, que fue posible al encontrarse muy bien conservados. Este análisis proporcionó a los investigadores información sobre la dieta de la muchacha, revelando que fue seleccionada como víctima sacrificial aproximadamente un año antes de su muerte. Este hecho fue determinado por un cambio en la dieta de la joven, revelado gracias al análisis isotópico de sus cabellos.

 ‘La Doncella’, una de las momias de los ‘Niños de Llullaillaco’ descubiertas en la provincia argentina de Salta.
Los Niños de Llullaillaco recibieron un tratamiento similar antes de ser sacrificados.
Antes de ser escogida para el sacrificio, Juanita llevaba una dieta inca estándar a base de patatas y verduras. Esto cambió, sin embargo, un año antes del sacrificio, cuando se descubrió que la muchacha empezó a consumir proteínas animales y maíz, alimentos propios de las élites incas.
Hoy en día, la Momia Juanita se encuentra en el Museo Santuarios Andinos de Arequipa, una ciudad situada no muy lejos del monte Ampato. La momia está siendo preservada en una urna especial que mantiene cuidadosamente estables la temperatura y la humedad en su interior, para de este modo garantizar la conservación de estos valiosos restos para el futuro.

Actualmente la momia se encuentra en una urna especial para
garantizar su buen estado de conservación.


                                                 


Referencias:

Ancient Origins. 2015. New Inca Ceremonial Complex Discovered in Peru May Contain Evidence of Human Sacrifice. [Online] Disponible en: http://www.ancient-origins.net/news-history-archaeology/new-inca-ceremonial-complex-discovered-peru-may-contain-evidence-human-020578

Appert, C., 2017. Juanita Mummy Arequipa: The Incan Ice Maiden. [Online] Disponible en: https://www.aracari.com/juanita-mummy-arequipa-the-incan-ice-maiden/

Clark, L., 1998. Ice Mummies of the Inca. [Online] Disponible en: http://www.pbs.org/wgbh/nova/ancient/ice-mummies-inca.html

Deem, J. M., 2017. Juanita. [Online] Disponible en: http://www.mummytombs.com/featured/juanita.html

Flowers, L. A., 2018. This Ancient Child Sacrifice Found Perfectly Preserved In Ice Is Fascinating. [Online] Disponible en: https://www.ranker.com/list/facts-about-inca-ice-woman-juanita/lisa-a-flowers?utm_expid=16418821-388.8yjUEguUSkGHvlaagyulMg.0&utm_referrer=https%3A%2F%2Fwww.google.it%2F

Fracolli, B., 2014. An Inca Ice Maiden: Meet Juanita the mummy. [Online] Disponible en: https://www.peruforless.com/blog/inca-ice-maiden-meet-juanita-mummy/

Goldsmith, M., 2017. Meeting A 500-Year-Old Peruvian Mummy. [Online] Disponible en: https://www.huffingtonpost.com/margie-goldsmith/visiting-a-500yearold-per_b_1146363.html

Holloway, A. 2017. Analysis Shows Children were Given Drugs and Alcohol before Ritual Sacrifice 500 Years Ago. [Online] Disponible en: http://www.ancient-origins.net/history/analysis-shows-children-were-given-drugs-and-alcohol-ritual-sacrifice-500-years-ago-008571

Mariló T.A. 2015. Genetic Analysis of a Frozen Andean Mummy Reveals a Previously Unknown Lineage . [Online] Disponible en: http://www.ancient-origins.net/news-history-archaeology/genetic-analysis-frozen-andean-mummy-reveals-previously-unknown-lineage-020624

Roach, J., 2013. Inca child sacrifices were drunk, stoned for weeks before death. [Online] Disponible en: https://www.nbcnews.com/science/inca-child-sacrifices-were-drunk-stoned-weeks-death-6C10784197

Stice, J., 2017. Meet The Inca Ice Maiden, Perhaps The Best-Preserved Mummy In Human History. [Online] Disponible en: http://allthatsinteresting.com/mummy-juanita-lady-of-ampato

jueves, 28 de junio de 2018

Cultura Ychma o Sociedad Ichma

Ichma o Ichmay (otras variantes: Ychma, Ychsma) es el nombre de un señorío o entidad estatal de la época preincaica del Antiguo Perú. Floreció en la costa central del Perú, en parte del actual departamento de Lima, entre los años 900 y 1470 de la era cristiana, en los periodos conocidos como el Horizonte Medio y el Intermedio Temprano. Aunque sus expresiones culturales no conformaron una unidad de estilo, se ha extendido la denominación de cultura ichma. Su principal centro ceremonial fue Pachacámac, en la costa central de Perú, donde se elevaba un templo en honor a la deidad del mismo nombre. Sus habitantes fueron excelentes agricultores en los valles Lurín y Rímac, que dominaron durante tres siglos. Además, desarrollaron la pesca y el comercio, en gran escala. El señorio Ishma era gobernado por una casta sacerdotal que residía en el templo de Pachacámac, el dios de los terremotos.



Esta deidad era muy famosa y temida, recibía ofrendas, sacrificios humanos y peregrinos que llegaban desde los confines del mundo andino. Al siglo XV el Imperio Inca anexó pacíficamente al reino Ishma, pero respetó el culto al dios Pachacámac, cuyo templo siguió siendo el oráculo más famoso del antiguo Perú; sin embargo, en 1533 llegaron los españoles, dirigidos por Hernando Pizarro y Miguel de Estete, quienes lo saquearon y lo destruyeron en gran parte. 

ETIMOLOGÍA
Ichma (o Ychsma, que según María Rostworowski es la forma correcta de su pronunciación) era el nombre original de la divinidad adorada en Pachacámac, en el idioma de la gente de la costa peruana o yunga;Pachacámac es un vocablo compuesto de origen quechua, que fue impuesto por los incas, y que significa el hacedor del mundo. Según una interpretación, la palabra ichma designaba también al colorante extraído del achiote (Bixa orellana), el cual da una tonalidad rojiza. 

Según Antonio de la Calancha, ichma era sinónimo de llimpi, nombre aplicado al azogue y a su color bermellón, utilizado como maquillaje en diversos rituales que el cronista califica de hechicerías. En cualquiera de los casos, es evidente que dicho color tenía un especial significado religioso para los ichmas. Las paredes de los templos de Pachacámac estaban pintadas de ese color.

UBICACIÓN GEOGRÁFICA
El Señorío ichma abarcó los valles medio y bajo de los ríos Lurín y Rímac, en la costa central de la actual provincia de Lima, en parte del territorio donde antaño floreció la cultura Lima. Efectivamente, las fuentes etnohistóricas hablan de una etnia ichma que dominó dichos valles hasta la época incaica;sin embargo, los datos arqueológicos disponibles muestran diversos estilos en la cerámica y variadas expresiones en la arquitectura, por lo que debemos asumir que el término ichma agrupó en realidad a varios curacazgos que tenían características distintas. Hay quienes sostienen que por el sur, los ichmas llegaron hasta el valle de Mala. Sin embargo, aún no han sido definidos los límites del estado ichma. 

LA CAPITAL 
Todo este conjunto político tenía como centro a Pachacámac, ya para entonces un antiguo centro administrativo-ceremonial, el cual fue ampliado grandemente con la construcción de las llamadas pirámides de adobe con rampa. Este santuario era sede de una divinidad muy venerada por su oráculo, cuyo prestigio desbordaba los límites del señorío ichma. Hacia allí acudían en romería los habitantes de los valles costeños e incluso los de las serranías, para hacer consultas al dios. El ídolo del dios estaba tallado en madera y resguardado en una pequeña cámara. Su prestigio habría de mantenerse a lo largo del periodo Inca, prolongándose hasta la conquista española. 

PRINCIPALES CENTROS
  • En el valle de Lurín: Pachacámac, principal centro ceremonial. Otros poblados: Maracuyá, Pampa de Flores, Jacinto Grande, Mal Paso, Molle, Manchay Alto, Huaycán, Chontay y Avillay. 
  • En el valle del Rímac: Armatambo; Maranga (en el sector llamado la ciudadela de tapia, donde destacan las huacas de Tres Palos, Cruz Blanca, San Miguel, La Cruz, La Palma); Mateo Salado; Mangomarca; Fortaleza de Campoy; Huaca Huantille; Huaca San Borja, entre otros. 


ORGANIZACIÓN POLÍTICA
El Señorío de Ichma dominaba a diversos curacazgos ubicados en los valles de Lurín y Rímac. Dichos curacazgos eran los de Sulco (Surco), Guatca, Lima, Maranca (Maranga) y Callao. Formarían una especie de confederación, aunque sobre ello no se tiene información suficiente. 

ORGANIZACIÓN SOCIAL
Al igual que otros señoríos de la costa central peruana, la masa de la población estaría dividida de acuerdo a su especialización: pescadores, agricultores, comerciantes, artesanos. En la cúspide de la pirámide social estaban, obviamente, los señores o nobles que conformaban la clase dirigente. 

ORGANIZACIÓN ECONÓMICA
Las principales actividades económicas eran la agricultura, la pesquería y el comercio de los productos excedentes. Aprovecharon y mejoraron la excelente red de canales o acequias heredada de la cultura Lima, con la que ganaron extensas áreas para el cultivo. El valle de Lima era muy fértil y daba las subsistencias a una crecida población. Los grandes recintos ceremoniales, además de su función religiosa, servían como grandes almacenes de productos alimenticios y como centros de fabricación de productos suntuarios. 

CONTEXTO HISTÓRICO
Hacia el 900 d.C. el Imperio Huari entró en franca decadencia. En su lugar surgieron expresiones culturales regionales, que inauguraron una nueva etapa en la historia andina. En los valles de Lurín y el Rímac, en el actual departamento de Lima, surge el llamado Señorío ichma o Ichimay. Los grandes poblados de la época anterior, situados en zonas alejadas de la costa (como Cajamarquilla), fueron abandonados para dar preeminencia a nuevos asentamientos más vinculados al litoral, como Pachacámac y Armatambo. También Maranga, la otrora capital de la cultura lima, volvió a tener importancia, elevándose un complejo de pirámides al sur del antiguo asentamiento. 

Al norte del señorío ichma se extendía el señorío de Collique que dominaba el valle del Chillón y la zona de Carabayllo y llegaba hasta Quivi (Quives actual). Es posible que se haya forjado una alianza entre ambos señoríos para contener las constantes invasiones de etnias de la sierra, como la de los yauyos y chacllas. Lo cierto es que hacia 1470 d.C. se produjo la irrupción de los incas, supuestamente bajo al mando del príncipe Túpac Yupanqui (el Sapa Inca era entonces Pachacútec), quien anexó toda esa región a la órbita del Tahuantinsuyo. Sin embargo, las autoridades locales se mantuvieron, previo juramento de obediencia al Inca del Cusco, y el santuario de Pachacámac mantuvo su prestigio e importancia, siendo ampliado por los mismos incas, aunque estos impusieron su propio estilo arquitectónico, elevando un templo del Sol y un Acllahuasi. 

La población del Señorío de Ichma debió ser muy grande; sólo en el valle bajo del Rímac debieron vivir más de 150 000 personas, pues según las crónicas, los incas organizaron la región en tres hunos; cada huno abarcaba a diez mil familias, según la meticulosa organización decimal inca. 

ARTE

Arquitectura 
Pirámide con rampa de Pachacámac, típico de la cultura ichma. Importantes expresiones arquitectónicas de los ichmas son sus pirámides truncas construidas con adobes, aunque algunas están sostenidas por una base de piedra. En todas ellas se distingue un común patrón religioso. Estos monumentos tienen básicamente dos características: 
  • El uso masivo del tapial, es decir de grandes adobes o adobones de barro apisonado, dejándose de lado la anterior técnica de los pequeños adobes o adobitos típicos de la cultura lima. 
  • La presencia de grandes rampas de acceso. 

En el sitio de Pachacámac se han identificado 15 templos con rampas. En Maranga, situado en el valle de Lima, destacan las pirámides o huacas de La Palma y Tres Palos. La pirámide con rampa de Huaquerones parece también seguir el mismo patrón. Dichas construcciones no solo cumplían funciones ceremoniales o religiosas, sino que también servían como almacén de productos alimenticios (maíz, ají, etc.) y como alojamiento de los artesanos que producían piezas de cerámica y tallas de madera, actividades realizadas en los sectores adyacentes a las pirámides. Tras la conquista inca las pirámides truncas con rampa cayeron en desuso y se impuso el estilo constructivo de los conquistadores. 

Cerámica 
Las construcciones ichmas se hallan asociados con cerámica con iconografía propia, que ha sido poco estudiado por los investigadores. «La cerámica ichma típica es de pasta gruesa y de color rojo claro, decorada algunas veces con combinaciones negro-blanco y blanco-rojo, con un ornamento escultórico llamado “cara gollete”, es decir, un rostro estilizado decorando el cuello o gollete de la vasija. Se incluyen motivos con figuras antropomorfas, ornitomorfas, ictiomorfas y zoomorfas.»



LECTURA: "Los tesoros ocultos de la Huaca Bellavista"

Trabajos arqueológicos en huaca Bellavista, en Santa Anita, revelan entierros de personajes de la élite de la cultura prehispánica Ichma, vestigios de la ocupación inca y restos de chinos del siglo XX. El distrito de Santa Anita tiene 28 años de fundado. Sin embargo, la evidencia de ocupación continua de la zona se remonta a varios siglos atrás. 

Así explica al Diario Oficial El Peruano la arqueóloga Roxana Gómez la importancia de los trabajos de puesta en valor de la huaca Bellavista, la más importante de la cultura Ichma en esta zona. Según comenta la especialista, directora del proyecto de recuperación del sitio prehispánico, el objetivo principal es que los vecinos de la huaca conozcan la historia de su localidad. Durante los trabajos arqueológicos se ha descubierto una serie de objetos que revelan las múltiples facetas que desempeñó este espacio a lo largo del tiempo. 
Entierros Gómez cuenta que se han encontrado varios entierros de la época ichma. Algunos de los cadáveres eran de niños. Por el ajuar funerario –joyas con aplicaciones de spondylus, delicadas piezas de tejido, cerámicas–, la arqueóloga supone que la mayoría pertenecía a la élite. Otro detalle que revela Gómez es que en el lugar también se encontraron objetos pertenecientes a la ocupación inca, como por ejemplo aríbalos. 



La arqueóloga manifiesta que el complejo tuvo un fin religioso-administrativo. Hace notar además que desde allí se domina la toma del canal de Surco, y está cerca del canal de Late, por lo que tiene una ubicación estratégica. La arqueóloga cuenta que esta huaca fue abandonada en la época del virrey Toledo. Sin embargo, tuvo eventuales usos. Por ejemplo, a inicios del siglo XX, los obreros chinos que no podían ser enterrados en el camposanto por no ser cristianos eran sepultados en las huacas. En la parte alta de este complejo se han encontrado hasta siete de estos entierros.

FUENTE: andina.com

jueves, 18 de enero de 2018

La historia del primer alcalde de Lima

Juan Luis Orrego Penagos (Historiador)

La aventurera vida de Nicolás de Ribera. Vino con Francisco Pizarro y fue uno de los famosos trece de la isla del Gallo.
En sus casi tres siglos de dominio hispano, Lima o la Ciudad de los Reyes tuvo doscientos ochenta y siete alcaldes, que gobernaban durante un año con un suplente, a semejanza del cabildo de Sevilla. De esa larga lista, el único que sobrevive en la memoria de algunos limeños es Nicolás de Ribera, apodado El Viejo, primer alcalde en 1535, año de la fundación española. Repitió la gestión en cuatro oportunidades más: 1544, 1546, 1549 y 1554.


Nicolás de Ribera "El viejo"


UN DAMERO
Su historia no queda allí. Sabemos que junto a Diego de Agüero, y bajo las indicaciones topográficas de Juan Tello, Ribera fue uno de los “trazadores” de la nueva urbe. A ellos se debió que Los Reyes fuera diseñada en forma de una cuadrícula o damero, como los campamentos romanos. Debió ser complicado adaptar las 117 manzanas que proyectaron por la prexistencia de adoratorios, caminos y canales prehispánicos. Decidieron arrimar la plaza cerca del río, no al centro del damero, y solo 62 manzanas fueron cuadradas.
Asimismo, parece que Ribera fue determinante para elegir el primer nombre de la ciudad, pues escribió en un documento que cita José A. del Busto: “se intituló la ciudad de los rreyes porque fue el día de los rreyes quando salieron a ello”. La original nomenclatura, pues, se debió a la decisión de erigirla el 6 de enero, festividad de Reyes. 
El siguiente aporte de Ribera a la ciudad es más complejo, pues fue su autoridad o vecino por casi treinta años, hasta su muerte en 1563. Tuvo que afrontar las amenazas de las huestes de Manco Inca así como los pleitos entre pizarristas y almagristas. Recibió al primer virrey, Blasco Núñez de Vela, pero no aceptó su autoridad y se opuso a la abolición de las encomiendas, pues había recibido una repartición de indios en Pisco.




ASPECTO RURAL
La Lima de don Nicolás debió tener un aspecto hosco, con la picota enclavada en la Plaza de Armas con las cabezas decapitadas de los caudillos rebeldes. Una ciudad todavía rural, con senderos arbolados que daban ingreso al damero, con huertas y jardines floridos, ruidosas acequias y casas bajas, de adobe, sobre las que asomaban las bóvedas de los templos, como la primitiva catedral, con sus sencillos campanarios.

EL PRIMER VECINO
Nuestro personaje nació en 1492 en la villa de Olvera (Cádiz). Cuando pasó a Indias se asentó en Panamá. Allí conoció a Pizarro y a Almagro, y pronto se enroló en la empresa del descubrimiento del Perú. Estuvo en el primer viaje como tesorero del rey y en el segundo formó parte de los trece de la isla del Gallo que se negaron a abandonar a Pizarro.




A su fama de lealtad con la “hueste perulera”, se añadió la de conciliador, especialmente en las disputas entre Pizarro y Almagro. No estuvo en la captura de Atahualpa, pero llegó con Almagro a Cajamarca en 1533. De gobernador de Jauja bajó a la costa y fundó un pueblo de españoles en Pachacámac y otro en Sangallán, cerca de Pisco, llamado “Lima la Vieja”. Presenció la ceremonia de fundación de la Ciudad de los Reyes, aquella mañana calurosa del 18 de enero, y fue escogido su primer burgomaestre.
El solar que le correspondió se ubicó al costado de la plazuela de Santo Domingo. La fachada de su casona daba a la calle de la Veracruz, hoy segunda cuadra del jirón Conde de Superunda, frente al convento de los frailes dominicos. Luego vivieron allí sus descendientes, los condes de Santa Ana de las Torres, quienes encargaron labrar la portada de piedra y tallar los balcones de cajón, que todavía existen, aunque muy remozados. A su muerte se le sepultó en la primera Catedral, en una capilla adquirida por él y su esposa, Elvira Dávalos y Solier. Cuando se hizo la nueva catedral, sus restos fueron trasladados a la Capilla de Santa Ana, en la nave de la Epístola. Antes de morir fundó, el 13 de mayo de 1556, el Hospital de Naturales de Ica.

FUENTE: EL COMERCIO