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lunes, 16 de noviembre de 2015

Aquí descansa el Huáscar, la tumba de Grau

El periodista Jaime Tipe Sánchez visitó en 1996 el monitor Huáscar. La prensa y los peruanos apenas sabíamos qué era de la nave que comandó Grau. En un nuevo aniversario del combate de Angamos rescatamos la crónica.

¿Eres peruano? Vienes a ver el Huáscar… tu “ex” buque. Hay curiosidad, y cierta burla en el marino chileno que me acompaña hasta la Bahía Concepción. Avancé en silencio recordando lejanas lecciones escolares de historia del Perú.
“Te va sorprender los chico que es”. La advertencia fue común en Santiago durante las gestiones para visitar el legendario monitor, el navío de las hazañas en la Guerra del Pacífico, el lugar donde cayó despedazado Miguel Grau.
En la Base Naval de Talcahuano la pregunta del marino chileno apenas me distrae de ese repaso veloz por las clases básicas de historia.
-Sí, soy peruano. Dije con orgullo.
Caminamos juntos un trecho. El Huáscar estaba sólo a unos metros, pintado de negro, con la cubierta blanca y mástiles amarillos.
Recordamos la advertencia. Es pequeño para estos tiempos, pero sus 67 metros de largo y 11 de ancho, lo convirtieron en un buque temible a fines del siglo pasado. Nadie en ese entonces podría imaginarlo, un siglo después, como inofensivo museo flotante, en la Segunda Zona Naval de Chile.
De martes a domingo -de 9 de la mañana a 6 de la tarde- el monitor es recorrido con admiración en un rito en el que, según la nacionalidad del visitante, se confunde la curiosidad turística, el orgullo chileno y la reverencia silenciosa. El museo fue inaugurado el 8 de octubre de 1952. La idea fue obra del contralmirante Pedro Espina. La nave había permanecido anclada en el arsenal de Talcahuano desde 1930. Ese año fue relevado del servicio oficial como buque madre de la primera flotilla de submarinos chilenos.

Base Naval de Talcahuano donde está anclado el monitor Huáscar.
Era su segundo y definitivo adiós. En 1901 quedó inutilizado durante varios años, a raíz del estallido de una cañería a vapor que provocó la muerte de 14 marinos.
Pese a sus 131 años, su conservación es admirable. Nadie podría detectar o reparar que el Huáscar fue perforado por 76 disparos de cañón en el Combate de Angamos. Los trabajos de conservación en el casco, los camarotes y las salas de máquinas, merecieron un reconocimiento para la armada chilena: el 27 de octubre de 1994 recibieron el premio World Ship Trust.
Una distinción que otorga la institución inglesa a los buques históricos y antiguos que se mantienen en excelente estado.

Todos los meses un equipo de buzos chequea el casco. Los marinos examinan la estructura del monitor y le brindan mantenimiento sofisticado. Un contingente de seis marinos, bajo el mando del comandante Vicente Fontaine y el sargento Pedro Jaque Vera, tiene como misión vigilar el Huáscar.
Con los años se han ido diluyendo las historias de fantasmas, y almas que penan sin descanso sobre la cubierta o en las bodegas del buque. “Eso forma parte del pasado”, dice el sargento Jaque Vera. “Aunque algunas noches siento unas miradas clavadas en mi espalda”.

Cada 8 de octubre, mientras en el Perú se rinde el tradicional homenaje a Miguel Grau y los héroes de Angamos, el monitor es visitado por los futuros suboficiales que juran en su cubierta. Esa fecha es conocida en Chile como el día del Suboficial Mayor.
No hay visos de mezquindad o triunfalismo. En memoria de Grau los chilenos colocan ofrendas florales. A la ceremonia asiste el cónsul peruano.
Pero también hay otras efemérides que se recuerdan aquí. Para el 21 de mayo (fecha del Combate de Iquique, donde falleciera Arturo Prat, el máximo héroe de la marina chilena), se colocan luces en toda la cubierta. Lo mismo ocurre en Fiestas Patrias (18 de setiembre) y en Año Nuevo.

¡Hubo guerra con Perú!

Uno puede visitar el Huáscar por donde quiera. Sin recorrido establecido. La afluencia de público provoca largas colas para ingresar a la Base Naval. La aglomeración es similar para subir a la plataforma flotante que conduce hasta la nave.
En la cubierta blanca, como en todo el recorrido, una grabación desde los altoparlantes recuerda las acciones de guerra, acompañada con marchas militares de fondo.
En distintos puntos de la cubierta tres monolitos señalan el lugar donde perecieron Miguel Grau, Arturo Prat y Manuel Thomson, el comandante del monitor que asumió el mando cuando la nave pasó a manos de Chile.
Algunas manchas rojas en la Torre de Coles indican los impactos recibidos en combate. La torre de mando, donde murió despedazado Grau, luce reconstruida.
Los visitantes hilvanan singulares diálogos en su recorrido. Desde la consabida admiración, hasta la elocuente extrañeza al escuchar que alguna vez Chile y Perú estuvieron enfrentados en una guerra.

-¡Hubo guerra con Perú!, se escandaliza una turista uruguaya.
¡Claro!, responde su acompañante.
-¿Cuándo?
-El siglo pasado.
-¿Por qué?
-Por unas tierras.
-Voy a tener que leer…

La cantidad de visitantes motiva encontrones frecuentes en los pasadizos y deja oír más diálogos.

-¿Papá nosotros ganamos la guerra?
-Claro mi hijo.
-¿Y siempre ganan los buenos?
-Claro, los buenos siempre ganan.
-Quiere decir que los chilenos somos buenos.
-Claro.
-¿Y si un día perdemos?

“Honor y orgullo”

Nadie ha borrado la inscripción que destaca sobre el timón de popa. “El hombre honrado, leal i valiente inspira honor i orgullo a sus compatriotas. El traidor i cobarde es el baldón i deshonra de su patria”.

Así, bajo ese lema, vivieron y murieron los marineros del monitor. Por eso el reconocimiento y respeto de los chilenos.
“Sabemos cuánta sangre y sacrificio hay en este buque -reconoce el sargento Jaque-. Hubo heroísmo peruano y chileno. Eso jamás se puede olvidar”.
En el recorrido por los cinco ambientes principales es evidente el cuidado por mantener la nave en su estado original.
En la cámara general de la tripulación todavía está la mesa original donde se servía alimentos y hasta los ganchos que sostenían las hamacas en las horas de descanso.
La amplitud de esta habitación ha permitido instalar óleos alusivos a diversos combates que sostuvieron peruanos y chilenos en la Guerra del Pacífico. Existen también réplicas a escala del Huáscar y la Esmeralda, nave en la que pereció Prat.
Una de las paredes muestra al mundo las órdenes militares que Grau recibió un 15 de mayo de 1879. La firma don Domingo del Solar.
Hay otro ambiente que corresponde a la Torre de Coles, con sus dos cañones pesados. Las paredes han sido recubiertas con un corcho especial que evita la corrosión y la humedad.

El camarote del héroe, Miguel Grau.
Ahí, en cada combate, dieciséis hombres accionaban la torre, girándola de un lado a otro para lanzarse al ataque.
La antigua caldera, donde se almacenaba carbón, es ahora un altar. Allí se oficia -cada 20 de mayo- una misa en recuerdo de las víctimas del Combate de Iquique.
El retrato de Arturo Prat resalta junto a una cruz. El ambiente está sembrado de óleos de marinos chilenos. Al centro, una vitrina guarda lo que supuestamente fue el pabellón peruano, arriado del mástil del Huáscar luego del Combate de Angamos.
Rumbo a lo que fue el camarote del gran almirante encontramos otro comedor, el de los oficiales, rodeado de sus dormitorios.
La mesa, para 14 personas, el mismo número de camarotes para oficiales que tiene el Huáscar, está pulcramente conservada y es el paso previo a la popa, donde Grau pasó la última noche de su vida.

¿Grau era chato?

El camarote de Grau está siendo reparado. Se ha retirado todas las capas de pintura para recuperar el color original de la madera. El color de la caoba está brotando nuevamente al cabo de un siglo.
El ambiente, clausurado para los turistas, fue abierto para nosotros. Fue un encuentro inesperado, inolvidable y -por qué ocultarlo- emotivo con nuestra historia.
La pieza consta de dos ambientes. Primero está la sala de recepción que era el lugar de reunión con los oficiales. Desde un óleo enorme, colgado en una de las paredes, Grau pareciera prolongar en el tiempo el formidable mando que tenía sobre su nave.


“Comandante peruano Miguel Grau, héroe y caballero que murió en el Combate de Angamos…”, se lee en una placa, colocada allí por los marinos chilenos. Al final de la sala, está su camarote. El ingreso revela un escritorio donde se exhibe, detrás de un vidrio, la carta que Grau envió a la viuda de Prat tras el Combate de Iquique. La muestra de su caballerosidad.

La cama, sorprendentemente pequeña, está cubierta por una colcha azul donde destaca el dibujo de un ancla. Una brújula colgando del techo recuerda que es la habitación del comandante.
¿Tan chico era Grau? O han hecho alguna remodelación del camarote, le preguntamos al diligente Jaque.
“Grau era bajo. No tenía más de un metro 60. Era la contextura de la época”.
Dimos dos paseos más por el Huáscar. Respirando otra vez cada rincón, sintiendo que un episodio clave –doloroso, imborrable y definitivo- de nuestra historia está flotando en Talcahuano.

Publicado en el Suplemento Domingo, Diario La República, 1996.

miércoles, 8 de octubre de 2014

Semblanza a Miguel Grau Seminario

Nació en Piura pero se crió en Paita
El 27 de julio de 1834 nació don Miguel Grau Seminario en la ciudad de Piura padre fue don Juan Manuel Grau y Berrío, nacido en Cartagena de Indias, en Colombia, de ascendencia catalana, quien llegó al grado de teniente coronel en la Expedición Libertadora del Norte, jefaturada por Simón Bolívar, y que, terminada la gesta independentista, se quedó en el Perú y obtuvo la nacionalidad peruana. Su madre fue doña Luisa Seminario del castillo. Vivió los primeros días de su infancia en la sexta cuadra de la callede los Mercaderes y fue bautizado en la iglesia matriz de San Miguel.El jubilado militar Juan Manuel Grau y Berrío se empleó en la aduana y se afincó en Paita cuando Miguel Grau tenía ocho años. No tuvo una enseñanza escolarizada, pero su padre lo puso bajo el cuidado de Manuel Francisco Herrera, capitán del bergantín colombiano “Tescua”. Allí, pues,Grau convivió entre la arena y el agua y se enamoró del mar. Lo cierto es que a muy temprana edad, a los 10 años, en 1843, Miguel Grau hizo su primer viaje marítimo en dicha nave mercante, rumbo a Panamá. Vivióuna indescriptible aventura, porque, luego de varios viajes, el barco naufragó y Miguel Grau se salvó milagrosamente.
El mar lo atrajo definitivamente

El 14 de mayo de 1854, Miguel Grau ingresó a la marina de guerra. Todavía como alumno del cuerpo general de la armada, es decir, como guardia marina,hizo sus primeros viajes a bordo del vapor “Rímac”, el mejor barco de la marina de guerra del Perú de su época. Después pasó al “Apurímac”, alcanzando el grado de alférez de fragata en el año 1856.
¿Cómo era Grau?

En el año 1867, Grau pidió licenciade la armada y se casó el 12 de abril de 1867 con doña Dolores Cavero y Núñez en la Catedral de Lima. La pareja llegó a tener diez hijos. “Era Grau –dice Francisco Alayza Paz Soldán– de mediana estatura, grueso, de piel morena y espesas barbas negras...”. González Prada dice que era: “Sencillo,arraigado a las tradiciones religiosas,ajenas a las dudas del filósofo,hacía gala de cristiano y demandaba la absolución del sacerdote antes de partir con la bendición de todos los corazones. Siendo sinceramente religioso, no conocía la codicia –esa vitalidad de los hombres yertos–, ni la cólera violenta–ese momentáneo valor de los cobardes–, ni la soberbia –ese calor maldito que solo lo engendran víboras en el pecho–. A tanto llegaba la humildad de su carácter que, hostigado un día por las alabanzas de los necios que asedían a los hombres de mérito, exclamó: ‘Vamos, yo no soy más que un pobre marinero que trata de servir a su patria’”.
Grau poco antes de la Guerra del Pacífico
En el año 1868 se reincorpora a la Marina de Guerra, es ascendido al grado de capitán de fragata y toma el mando del monitor “Huáscar”. En el año 1872 (22-26 de julio), Grau se opuso al legicidio de los hermanos Gutiérrez (Tomás, Silvestre, Marceliano y Marcelino) y defendió el proceso democrático y al gobierno civil de Manuel Pardo. En 1873 fue ascendido a capitán de navío, pero el año 1876 tuvo que dejar el comando del “Huáscar” porque, propuesto por el Partido Civil, fue elegido diputado por la provincia de Paita. Participó en el Parlamento hastael año 1878. En 1877 había sido nombrado por el presidente Mariano Ignacio Prado como Comandante General de la Marina, cargo en el que se mantuvo hasta 1878.
Las armadas de guerra de Chile y Perú en 1879
La Guerra del Pacífico fue declarada por Chile, contra Perú y Bolivia, el 5 de abril de 1879. En el mar, la “alianza” solo se atenía a la armada peruana, porque Bolivia no tenía ningún buque. Pero, la diferencia de las escuadras armadas de Perú y Chile era notoria. La chilena estaba formadapor: a) 2 acorazados (“Almirante Cochrane” y “Blanco Encalada”, gemelos fabricados en 1874; de 2 900 caballos de fuerza, equipados con 6 cañones cada uno); b) 2 corbetas (“Chacabuco” y “O´Higgins”; 800 caballos de fuerza, 3 cañones c/u); y c) 4 buques de madera (“Esmeralda”,“Covadonga”, “Magallanes” y “Abtao”). La escuadra peruana estaba integrada por: a) El monitor “Huáscar” (fabricadoen 1866, de 1 300 toneladas, de 300 caballos de fuerza, 2 cañones de 300, 2 de 40, blindaje de 4,5 a 5 pulgadas); b) La fragata “Independencia”(construida en 1865, de 2 004 toneladas, de 550 caballos de fuerza,12 cañones de 70, 2 de 150, 4 de 32, y 4 de 9); y c) 4 barcos de madera (“Unión”, “Pilcomayo”, “Atahualpa” y “Manco Cápac”). Grau asumió elmando del monitor “Huáscar”.

El Combate de Iquique: sus infortunios grandezas y cobardías
El 21 de mayo de 1879 se enfrentaron en el Combate de Iquique los buques chilenos “Esmeralda” y “Covadonga”. Miguel Grau Seminario, comandantedel “Huáscar”, derrotó a Arturo Prat, jefe de la “Esmeralda”,barco que naufragó a raíz de tres espolonazos del “Huáscar”, a un kilómetroal norte de la ciudad de Iquique. En cambio, la “Independencia”,comandada por Juan G. More, que perseguía a la “Covadonga” (de poco calado), encalló y naufragó a 18 kilómetros al sur de Iquique, en el sector denominado de Punta Gruesa, donde sus restos se hallan a 270 metros de la costa y a 12 metros de profundidad. Chile perdió un barco de 850 toneladas, el Perú uno de 2 004 toneladas,el más grande y el mejor equipado de sus barcos. Por ese motivo, el Combate de Iquique tuvo resultados adversos para el Perú. La “Independencia” era superior al viejo barco “Esmeralda”. Pero la mayor grandeza en ese combate fue el comportamiento ejemplar de los marinos peruanos que auxiliaron a los marinos de Prat que corrían el peligro de morir ahogados. Entre tanto, los marinos chilenos de la “Covadonga” ultimaban cobardemente a los peruanos de la encallada “Independencia”.
Las hazañas del “Huáscar” y su ejemplar marinería
Después de los hechos de Iquique, se empinó la gloria de Grau y del“Huáscar”. Durante cinco meses (mayo-octubre) se paseó en el Pacífico,demostrando su marinería pericia en todas las maniobras bélicas y de abastecimiento que se le encomendó. Una síntesis de sus hazañas es la siguiente:

1. En Mejillones, destruyó a la goleta chilena “Clorinda”.

2. Bombardeó Antofagasta.
3. La goleta “Coquimbo” y la barca “Emilia” fueron apresadas.
4. Combatió y burló los navíos “Covadonga”, “Cochrane”, “Magallanes" “Abtao”.
5. Sorpresivamente, se presentó en nueve puertos chilenos, sembrando zozobra. 
6. Cortó el cable submarino enAntofagasta.
7. El 23 de julio, junto con la “Unión”, apresó el transporte “Rímac”, que conducía al escuadrón“Carabineros de Yungay”,más armas y municiones,a Antofagasta. Era el “Rímac”un vapor nuevo. En él se encontró 240 plazas de caballería,con equipo completo y las correspondientes cabalgaduras. Además, 300 rifles Comblain,con 200 mil balas; carabinas Remington y otras armas;lo mismo que 400 toneladas de buen carbón inglés y un abastecimiento de rancho con víveres en buen estado.

El combate de Angamos define las uperioridad marítima
El día 8 de octubre de 1879, entre Antofagasta y Mejillones, una de las patrullas chilenas avistó al “Huáscar” y a la “Unión”. Esa patrulla chilena estaba formada por el “Blanco Encalada”, la “Covadonga” y el “Matías Cousiño”.Grau logra evadirla; pero, a poca distancia, por barlovento, las naves peruanas vieron el humo de otras tres embarcaciones chilenas que se interponían en su ruta. Eran el “Cochrane”, la “O´Higgins” y el “Loa”. Se hallaba, pues, el “Huáscar” rodeado por todos los buques de la escuadra enemiga. La “Unión” logró escapar.El “Huáscar”, a las 9,20 a.m., empezó a enfrentarse en solitario y heroico combate contra 6 naves chilenas. Una hora y diez minutos duró la contienda. Los chilenos se aseguraron, primero, de matar a Grau volando la torre de mando de su nave. Elías Aguirre, José Melitón Rodríguez y otros lo siguieronen el mando y en la inmolación. “Muertos y heridos, algunos de ellos mutilados, quedaron esparcidos en el ‘Huáscar’; la torre de mando estaba deshecha; los cañones, silenciosos en la parte alta y desmontados abajo. Al fin los chilenos se posesionaron de su enemigo, en momentos en que el agua lo estaba inundando por orden de los jefes sobrevivientes”.
Testimonio de un corresponsal chileno sobre el “Huáscar”
Un marino de guerra chileno que expectó el combate desde el “Loa” escribió un artículo para el diario “El Mercurio” de Santiago, que fue publicado en un suplemento especial el 18 de octubre de 1879. Luego de la descripción del combate, hace una narración de cómo habían encontrado el “Huáscar” al abordarlo. Su pavorosa descripción dice que “las principales averías sufridas por el ‘Huáscar’ fueron las siguientes: En el castillo: dos balazos que destruyeron los pescantes de las anclas, las bitas del bauprés y destrozaron la parte superior. En la torre: uno que después de romper las planchas de blindaje dio en el muñón de la derecha del cañón del mismo lado, destrozó la guardera y mató diez hombres. Otro que también perforó la torre, rompiéndole los baos y desquiciando tres planchas de blindaje. Esta granada barrió por completo con los nuevos sirvientes de los cañones. Otra que penetró 1 1/2 pulgadas y desquició una plancha, y un gran número de rasmilladuras causadas por los cascos. Costado de babor.Frente a la torre, una en el canto del blindaje, que hizo explosión allí,matando a varios hombres en la cubierta. Torre de combate del Comandante.

Dos balazos que la destrozaron por completo. Falcas. Destruidas y retorcidas en gran parte. Pañoles de timoneles a popa. Desaparecidos por completo. Botes. No quedó ninguno. Los pescantes de un bote cortados. A popa. Cuatro balazos que destruyeron otras tantas veces los guardianes del timón. Estos mismos destrozaron completamente las cámaras del Comandante y oficiales. Seis baos de la Cámara del Comandante rotos. Costado de estribor. Uno que penetró en el departamento de la máquina sin causar daño en ella, pero destrozando los camarotes de ingenieros. En la cubierta. Uno frente a la chimenea, a estribor, a proa de la torre, que hizo grandes estragos en el interior del buque. Otro a proa del palo mayor,no penetró. Como se ve, fueron terribles los efectos causados por los proyectiles de nuestros blindados, y algunos prisioneros confiesan que estaban muy lejos de figurarse tamaños destrozos. La granada Pallisier, que fue la que exclusivamente emplearon nuestros buques, ha confirmado con esto su ya terrible reputación. Los tiros más notables por el efecto producido fueron uno que cortó como a cincel, en la caña, un cañón de a 12 Armstrong del lado de babor; el primero que dio en el reducto del Comandante y que perforándolo por babor en todo su espesor de tres pulgadas de blindaje, cinco de madera y un forro interior en forma de almohada para amortiguar el ruido de los disparos, tuvo todavía fuerza suficiente para arrancar por completo el lienzo de la pared del lado opuesto y echarla sobre la cubierta a algunos metros de distancia;y, por fin, uno de los dos perforaron la torre de los cañones,el que tuvo aun poder para romperla guardera del cañón y para haberido a estallar en el lado opuesto dela torre [...] El ‘Huáscar’ alcanzó a hacer de 40 a 45 disparos con sus cañones de a 300, y unos 5 ó 6con los de cubierta; fuera de los tiros de ametralladora y rifle, cuyo número no se ha podido calcular[...] Las averías sufridas por el ‘Cochrane’, que fue el que sostuvo lo más recio y la mayor parte del combate, estuvieron muy lejos de llegar ni relativamente a la altura de las que sufrió el ‘Huáscar’”.

Grau no quiso abandonar supuesto de combate
En el momento de morir gloriosamente,el comandante del monitor“Huáscar” tenía el grado de contralmirante;grado que, como ya dijimos, había sido concedido por el Congreso. Pero el 31 de agosto,al desembarcar en Arica, Grau se enteró de su ascenso y decidió no usar las insignias correspondientes al de contralmirante porque hacerlo significaba alejarse del comando del monitor, cosa que le disgustaba.
Para él, los mejores servicios a la patria los realizaba desde el “Huáscar”. Y, por eso, con el uniforme de comandante pasó al lugar de los héroes. Ese detalle lo corrobora Pedro Garezon, uno de los sobrevivientes del combate de Angamos, en memorándum que dirigió a la revista Perú Ilustrado en 1890, cuando dice:“Al entrar en combate, el Contralmirante vestía pantalón azul sin galón,levita de paño castro del mismo color, con tres botones en las bocamangas;llevaba prendidas las insignias de capitán de navío, calada la gorra con placa y calzaba botines de cuero con elásticos. El Contralmirante no llegó a usar a bordo el uniforme de su clase ni arboló su insignia de Contralmirante”. Garezon fue teniente primero y su puesto en el “Huáscar”era el de Oficial de Derrota y Señales.

Póstumos homenajes al Caballero de los Mares
El 15 de julio de 1890, los restos de Grau fueron repatriados de Chile (cementerio de Santiago de Chile) al Perú (cementerio “Presbítero Maestro”,Lima). El 28 de julio de 1906 se puso una placa recordatoria en la casa donde nació Grau, en Piura, convertida ahora en museo. El 8 de setiembrede 1908 los restos del gran almirante fueron depositados en la “Criptade los Héroes” (Parque Universitario, Lima). El 8 de octubre de 1943 se develó un monumento a Grau al inicio de la avenida que lleva su nombre,en el Cercado de Lima. En el año del Combate de Angamos, el artista español Pedro Muñiz pintó a Grau con su uniforme de contralmirante que nunca usó. En 1949, siendo presidente de la República el Dr. Luis Bustamante y Rivero, el Congreso dio la Ley Nº 10689, que determinó el ascenso de Grau a la clase de Almirante “que la voluntad nacional ha concedido al Contralmirante de la Armada don Miguel Grau...”.
La Ley Nº 16689, del 25 de octubre de 1967, siendo presidente de la República el arquitecto Fernando Belaunde Terry, creó el título honorífico de Gran Almirante del Perú para Grau, “el mismo que será conferido en forma póstuma al héroe máximo y glorioso de nuestra Armada, don Miguel Grau Seminario”.