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viernes, 1 de diciembre de 2017

Prácticas funerarias en el sitio arqueológico PALLKA -VALLE de Casma.


                                                                            Por: Lic. Ilder Cruz Mostacero

INTRODUCCIÓN
Los resultados de la investigación científica en el sitio Arqueológico Pallka, permitieron definir la secuencia cultural, determinar su función y entender los contextos funerarios, cuyas evidencias demuestran que las prácticas funerarias realizadas sirvieron para legitimar el rol y justificar el poder de una élite local, durante el Horizonte Medio, periodo marcado por continuas interacciones culturales. La complejidad de la arquitectura funeraria, la disposición de las ofrendas y el contenido iconográfico de las cerámicas encontradas en las tumbas, representan el prestigio personal y espiritual de los individuos enterrados y los procesos de integración política, económica e ideológica sucedidos en el valle de Casma, ello durante un periodo marcado por mecanismos ideológicos que promovieron una intensa interacción e integración regional. Asimismo, estos contextos, demuestran la formación de liderazgos políticos legitimados en tradiciones culturales locales y creencias ideológicas foráneas, las que permitieron innovaciones en el orden social y en el control económico interzonal ocurrido en el valle de Casma durante el Horizonte Medio.

En el estudio de los contextos funerarios no solo se trata de estudiar las técnicas, formas y materiales constructivos de las tumbas, sino también nos evidencia el entendimiento de las actitudes de una sociedad hacia determinados individuos o grupos de individuos, y por tanto captar los roles de éstos dentro del conjunto social. Desde épocas muy tempranas el hombre Andino tuvo una gran reverencia por sus muertos a los que les atribuían poderes mágicos, es por eso que en las sociedades prehispánicas tuvieron la idea de que el muerto recobraba la vida en el más allá, es por ello que dispusieron la creación de espacios específicos para la deposición de los muertos.

SITIO ARQUEOLÓGICO PALLKA.

1.- Ubicación política y geográfica.
Políticamente, el sitio arqueológico de Pallka, se encuentra ubicado en el Distrito de Yaután, Provincia de Casma, Región Ancash. Geográficamente, se ubica en la margen izquierda del Río Casma y se localiza en las coordenadas UTM – WGS - 84: N/ 8944226   E/170410 y a una altura de 712 msnm, aparece en la Hoja 20-h (Huaraz) de la Carta Geográfica Nacional. El sitio se extiende sobre un espacio de aproximadamente 2.4 km de largo (de Este a Oeste) por 0.7 km de ancho (de Norte a Sur); área que aparece conformada por terrenos elevados, con pendiente al Norte y con un relieve regularmente accidentado dominado por laderas rocosas y fondos de pequeñas quebradas y escorrentías (ver anexo n° 01).
Anexo 01: Mapa del valle de Casma con la ubicación del sitio arqueológico Pallka (Chávez: 2011).
El área arqueológica comprende tres sectores principales:

Sector I: Comprende la parte oriental del asentamiento y se caracteriza por mostrar un conjunto arquitectónico monumental, compuesto por una plataforma principal (de 60 mts de largo, por 40 mts de ancho, en la base y 12 mts de altura), una plaza circular hundida (de 15.50 mts. de diámetro), varias plazas rectangulares laterales y terrazas superpuestas. Estas edificaciones datan del Periodo Formativo (1500-500 a C.), presentando muros elaborados con piedras canteadas, de forma paralelepípeda o irregular, asentadas con mortero de barro. Al noroeste de estas construcciones se localizó un área funeraria prehispánica, depredada desde principios del siglo XX y que actualmente presenta abundantes fragmentos de cerámica Formativa, del Horizonte Medio y del estilo Casma. En esta parte del sitio, Tello (1956) registró un artefacto de hueso tallado del Periodo Formativo con la representación de un personaje zoomorfo sobrenatural.
Otro componente principal de este sector, es un conjunto arquitectónico (que cubre un área de 70 mts. por 50 mts.) compuesto por recintos contiguos, de planificación ortogonal y elaborados con piedras irregulares asentadas con mortero de barro. Este conjunto fue excavado parcialmente por Chávez (2011) y Suarez (2008), quiénes reportaron el registro de materiales cerámicos predominantemente Formativos asociados a espacios de función residencial y administrativa. Este sector, es atravesado de Oeste a Este por un camino prehispánico, cuya cronología sería contemporánea con los edificios previamente señalados. Este camino presenta un trazo adaptado a las irregularidades del terreno, midiendo entre 4 y 7 mts. de ancho. (Ver Anexo N° 2).

 Anexo 02: Foto panorámica del sector monumental del sitio arqueológico Pallka
Sector II: Muestra cabeceras de muros de recintos circulares y cuadrangulares, elaborados con piedras irregulares, además la presencia de cistas funerarias. En la superficie se ha registrado concentraciones de fragmentería cerámica que va desde el periodo Formativo (1500-500 a C.) hasta al Intermedio Tardío (1100-1450 d.C.), asimismo se registraron concentraciones de huesos y artefactos líticos. El camino prehispánico también atraviesa esta zona. En esta área también se registra petroglifos con diseños antropomorfos y geométricos.

Sector III: Este Sector muestra como elemento más resaltante la presencia de estructuras semisubterráneas en forma de galerías y cámaras funerarias, elaboradas con muros de piedra y adobe, para los techos de las galerías se utilizaron lajas de piedra de grandes dimensiones. En superficie, se registró la presencia de fragmentos de cerámica de diversos periodos culturales, predominando los fragmentos con rasgos estilísticos del periodo Formativo (1500-500 a C.), Horizonte Medio (800-1100 d.C.) y del Intermedio Tardío (1100-1450 d.C.). Asimismo en superficie se registraron concentraciones de huesos. Todo el sector es atravesado por el camino prehispánico. Además, en esta parte del sitio se registró la presencia de petroglifos con diseños antropomorfos estilizados, zoomorfos y geométricos, algunos elaborados en la roca madre y otros en piedras que están en la superficie de regular tamaño

2.- Las excavaciones realizadas en el sector III.
Las excavaciones se realizaron en la denominada Unidad de Excavación N° 14 y se iniciaron con el dibujo superficial y el registro altimétrico, registrándose estructuras arquitectónicas colapsadas, posteriormente se realizó el retiro del material de escombraje, teniendo en cuenta la presencia de los elementos arquitectónicos en superficie. Después de realizada esta actividad se pudo definir la estructura arquitectónica, la cual consistió en una cámara funeraria en la parte central y un muro delimitante formando corredores cuya medida de ancho entre este y la cámara funeraria es variable entre 1.10 mts y 1.35 mts. Para una mejor descripción de estos “corredores”, se los subdividió de acuerdo a su ubicación cardinal. (Ver anexo 03). 

Anexo 03a: Foto de la Unidad de Excavación 14, sector III del sitio Arqueológico Pallka, desde la esquina sureste. 

En el “Corredor Sur” solo se halló fragmentos de cerámica diagnóstica y la presencia de algunas quemas y muy cerca de la esquina Suroeste, se hallaron huesos humanos disturbados asociados a una pequeña figurina de madera. En el “Corredor Oeste”, se halló entre la tierra suelta 5 objetos líticos (01 martillo y 04 puntas de proyectil completas, confeccionadas en andesita y cuarcita; tres de las cuales tenía formas pedunculadas y la última en forma triangular con un adelgazamiento en la base y trabajado por ambos lados). (Ver anexo 04).

 Anexo 04: Foto de las puntas líticas registradas durante el proceso de excavación en el “Corredor Oeste”.
También se registró la presencia de quemas de tejidos y de ovillos de hilos de algodón. Además se encontró el entierro de un personaje al que le faltaba la pelvis, las extremidades inferiores, presentando brazo y antebrazo más no las manos. Este personaje no tenía ofrendas. (Ver anexo 05).

Anexo 05: Foto del entierro al que le faltaba la pelvis y las extremidades inferiores. 
En la esquina Noroeste del muro que conforma la cámara funeraria y muy cerca de la superficie, se registró una cerámica de color negro con motivos iconográficos asociados al Horizonte Medio (ver anexo N° 6)


Anexo 06: Vasija con motivos iconográficos del Horizonte Medio, donde se destaca la presencia de un personaje central erguida con representaciones fitomorfas.






El análisis iconográfico permitió identificar que en un lado de la cerámica presenta cuatro mazorcas de maíz (Zea Mays) bien definidas y dos motivos que se trataría de dos tubérculos (Manihot Esculenta), estos motivos están ubicados en la parte media superior de la cerámica. En el otro lado de la cerámica presenta los motivos principales considerando el tamaño y la ubicación y consiste en un personaje masculino de postura erguida (de pie), con los brazos extendidos cogiendo plantas de maíz en ambas manos, a ambos lados del rostro presenta mazorcas de maíz. De ambas axilas del personaje se desprenden motivos iconográficos fitomorfos que se los ha asociado posiblemente como Yucas (Manihot Esculenta). Muy cerca de la espiga de ambas plantas de maíz existen otros motivos fitomorfos que se les ha identificado como un probable ají (Capsicum Boccatum). El personaje presentaba un tocado (Gorro) de 04 puntas con líneas zigzagueantes, un collar, un Unku con motivos geométricos y un cinturón con representación de serpientes. Según Carrión (2005), se trataría del Dios de la fertilidad. “Entre los dioses de mayor rango teogónico del panteón peruano figura el dios de la fertilidad o dios agrícola, que sintetiza las fuerzas cósmicas favorables a la producción del suelo; controla las lluvias fertilizantes, el calor y el poder generador; y asume el dominio del mundo vegetal. Diferentes atributos o símbolos caracterizan sus variadas funciones, pudiendo ser identificadas estas por los emblemas que ostenta. (…), se presenta como un dios sembrador de semillas, como dios solar, como un dispensador de las lluvias o como protector de los principales frutos alimenticios, portando en las manos exuberantes plantas o protegiendo la abundante cosecha. Sus atributos son: la serpiente simbólica de las lluvias, el cinturón bicéfalo, que al ser agitado en el firmamento desata las aguas, los cetros o varas sagradas cargadas de poder germinativo, las semillas poseedoras de la fuerza generatriz que animará las plantas y el cetro que tiene diversas formas alusivas a su poder fertilizador o fecundante” (Carrión: 2005, 78). 
En la misma esquina Noroeste, formada por el muro norte y el muro oeste que forma los corredores, se halló un segundo entierro, masculino, en posición flexionada (las piernas hacia el pecho y la cabeza entre las piernas) que tenía como ofrendas un cuchillo de cobre y 2 piruros de cerámica, estaba protegido por una laja de piedra de forma circular.
En el “Corredor Norte”, se registró una estructura arquitectónica funeraria anexada (cista), la cual ya había sido disturbada, cuando se realizaron las excavaciones, solo en el proceso del tamizado se halló agujas de cobre y gran cantidad de cuentas de turquesa. En todo este corredor se registraron gran cantidad de huesos de camélidos disturbados, desarticulados y de diferentes partes del cuerpo, además se encuentran aplastados intencionalmente con piedras trabajadas por lo que no pertenecen a entierros de individuos completos, lo que hace suponer que solo fueron ofrendadas las osamentas y pertenecerían a entierros secundarios. Asociadas a éstas osamentas, se hallaron 04 vasijas de confección sencilla sin decoración (02 ollas y 02 cuencos).

Asimismo, se registró una botella, que presenta en ambas superficies la representación de un personaje en posición erguida, ligeramente encorvado, de perfil, en actitud de caminar, con la mano izquierda pegada al cuerpo y la derecha próxima al pecho que está sujetando una porra sobre el hombro; lleva un gorro amarrado a la parte posterior de la cabeza, que termina en una forma de abanico, también presenta un cinturón decorado con un motivo conocido como “chevron”. Del cuerpo y de la cabeza del personaje está totalmente circundado de rayos con proyecciones fitomorfas (pareciera una porra en forma de choclo) que salen como destellos, disponiéndose en un gran disco en forma de “S” (la que se relacionaría con las olas marinas o con los rayos). El mismo personaje se registra en el otro lado de la vasija con ligeras variantes en el tocado.
Según Carrión (2005), se trataría de una variación de la deidad Solar o un agente de él. “El dios de la fertilidad adopta el aspecto de una deidad solar, adornada de rayos dispuestos en círculo que simbolizan los destellos del astro luminoso cuando asume la función de protector del mundo vegetal. Bajo esta forma encarna el poder fertilizante del sol sobre la Tierra, materializado por rayos que se transforman en frutos (…). Estos rayos terminan en casi todos los casos en frutos de maíz, que mediante un proceso de idealización se convierten en cetros o bastones germinativos, simbólicos de su poder generador; y en porras cuyo puño tiene la forma de dicho fruto. El cetro es un atributo más importante porque está provisto de numerosos rayos que terminan en gérmenes vegetales o en frutos de maíz, es decir están cargados de potencia generadora”. (Carrión: 2005, 91 – 95).

Entre la esquina Noreste del muro que conforma la cámara funeraria y el muro que conforma el corredor se registraron 03 entierros. El primer entierro es de un adolescente que está en posición sentada con las piernas flexionadas hacia el pecho y la cabeza flexionada entre sus piernas, la columna fracturada para permitir la posición y la mano derecha flexionada y colocada a la altura del oído. Entre las ofrendas se ha registrado 03 piruros (dos de metal y uno de cerámica) que estaban dentro de su mano derecha, la cual estaba a la altura de su oído, un cuchillo de cobre, dos pinzas que estaban envueltas en tejidos de algodón y una cerámica que en el gollete presenta dos motivos decorativos cuyas representaciones son rasgos faciales. (Ver anexo n° 11 y 14). 

nexo 11: Foto de un entierro que está en posición sentada con las piernas flexionadas hacia el pecho
y la cabeza flexionada entre sus piernas, la columna fracturada y la mano derecha flexionada y colocada a la altura del oído.
El segundo entierro que pertenece a un niño, colocado en la misma posición que el entierro anterior y tiene solo 02 piruros de cerámica que también estaban dentro de su mano y a la altura de su oído.  Finalmente, el último entierro consiste en un neonato que por su estado de conservación no fue posible definir su posición y entre sus ofrendas solo tenía un piruro de cerámica.

Anexo 14: Cuchillo, Pinzas, agujas y piruros que formaban parte de las ofrendas del entierro anterior
En el “Corredor Este”, también se registró gran cantidad de huesos de camélidos disturbados y se destaca la presencia de un camélido completo que estaba asociado a dos artefactos líticos (una porra de forma circular y un objeto trabajado) y lo más resaltante es la presencia de una diadema hecha de plata y de cobre, decorada con motivos geométricos realizados con la técnica del repujado. 
Asimismo, durante las excavaciones se ha registraron 10 vasijas domésticas con predominancia de cuencos sin decoración. En este corredor también fue posible determinar la entrada a la tumba, que tiene 1.24 mts de ancho.

  Anexo 16: Foto del diadema hecha de plata y de cobre, decorada con motivos geométricos asociado al entierro del camélido. 
En la parte central de la estructura funeraria se descubre la cámara funeraria cuyas dimensiones son 1.26 mts de largo y 1.28 mts de ancho y estaba construida con piedras canteadas y mortero de barro formando muros con “cara vista”, el techo estaba construido con lajas de piedra y el piso estaba empedrado. En los cuatro lados de los muros presentaba hornacinas, y en ellas solo se encontró huesos humanos correspondientes a maxilares. A una profundidad de 2.12 mts del Datum y en el lado sur de la cámara funeraria, se registró la presencia de 05 cabezas humanas pintadas con cinabrio y en diferentes posiciones y algunos maxilares (ver anexo 18). 

Anexo 18: Foto de las 05 cabezas humanas pintadas con cinabrio y en diferentes posiciones y algunos maxilares. 
Entre las ofrendas solo destacan la presencia de gran cantidad de cuentas de turquesa y de concha y una vasija doméstica (cuenco) que se registraron muy cerca del piso, con estas cuentas, durante los trabajos de gabinete se pudo conformar collares. 
También se registraron, abundantes fragmentos de cerámica; ya en gabinete muchos de estos fragmentos tenían las mismas características de las pasta, por lo cual se procedió a unir dichos fragmentos, permitiendo obtener una vasija, la misma que en una de sus lados presenta la representación de un personaje en posición erguida y de frente con los brazos extendidos sujetando en la mano derecha a una planta de yuca (Manihot Esculenta) y en la mano izquierda una planta de maíz (Zea Mays). (Ver anexo 20). 

Anexo 20: Vasija con la representación de un personaje en posición erguida y de frente
on los brazos extendidos sujetando en ambas manos motivos fitomorfos. 
Asimismo, se registraron fragmentos de huesos trabajados (instrumentos musicales, instrumentos textiles y objetos muy parecidos a botones), restos malacológicos trabajados y algunos en proceso de elaboración y agujas de cobre.

COMENTARIO FINAL
La tumba identificada en la Unidad de excavación 14, sector III, del sitio arqueológico Pallka en el marco del “Proyecto de Investigación y conservación Pallka – Yaután” (PICAP), contenía 4 entierros completos registrados en los corredores norte (con ofrendas de cerámica, objetos de cobre y hueso), un entierro cuyas osamentas no estaban completas en el corredor oeste sin ofrendas y 05 cabezas de individuos pintadas con cinabrio en el interior de la cámara con maxilares que no pertenecían a las cabezas registradas y con una sola cerámica de ofrenda y cuentas elaboradas en turquesa y en spondylus. Asimismo, destaca la presencia de grandes quemas y gran cantidad de huesos disturbados de camélidos asociados a cerámica de manufactura sencilla y 3 cerámicas bien elaboradas con una iconografía cargada de significado religioso. Todo ello permite inferir que las cabezas presentes en la cámara central correspondería a entierros secundarios, que fueron trasladados exclusivamente para ser enterrados juntos lo cual se trataría de un clan familiar, que administraron las diferentes áreas del valle de Casma, con ayuda de una ideología muy difundida durante el Horizonte Medio (700 – 1100 d.C.).

Para analizar estas prácticas funerarias es necesario considerar la percepción de la muerte, desde una perspectiva de  la cosmovisión andina, y según los cronistas españoles (s. XVI), la muerte era concebida como un viaje a otra dimensión de la vida, era descender al inframundo y se entendía como un lugar misterioso, peligroso y de una eterna oscuridad, compuesto por multitud de caminos donde el difunto divagaba y fácilmente podría perderse, para lo cual era necesario proveerle de todo lo que un ser humano necesitaría para esta larga travesía. Era importante por ello que lleve suficiente alimento, bebidas, ropa, acompañantes, animales y otros objetos útiles, todo esto de acuerdo a la investidura e importancia del difunto. 
Cabe destacar además que muchas veces en la parafernalia funeraria, se incorporaban elementos simbólicos que podrían proteger o auxiliar al individuo. (Vargas, 2014). También es preciso recordar que cada sociedad posee sus propias ceremonias, ritos y prácticas funerarias, lo cual repercute en el tratado del cuerpo del difunto. Las prácticas y las ceremonias funerarias llevadas a cabo debido a la muerte de cualquier individuo, sea cual sea su escala social, implican una serie de decisiones, inversión de esfuerzo y trabajo, y sobre todo la existencia de un orden ideológico establecido y materializado, entrando en juego factores de status, función, sexo, edad, lugar y circunstancia. Es así que la importancia arqueológica de los contextos funerarios radica en que ponen de manifiesto la estructura social existente al momento de la muerte de la persona y/o personas enterradas, teniéndose en cuenta de que su hallazgo es solamente un episodio de toda una secuencia de actividades rituales iniciada tiempo atrás, y continuada después de la sepultura del cuerpo. No obstante, es innegable que la tumba por sí misma es una valiosa fuente de información debido a su carácter intencional, cada elemento asociado a ella debió pasar por un proceso de selección; la forma y disposición en que dichos elementos fueron ubicados dentro del sepulcro fue consecuencia de decisiones pensadas y establecidas con un fin concreto, formando parte de un lenguaje ideológico compartido por un conjunto de personas que de uno u otro modo tuvieron algún tipo de relación con el individuo enterrado (DeMarais et al. 1996).

Según Saxe (1970) los contextos funerarios excavados, no son meramente individuos enterrados, sino que cada uno de ellos contiene una coherente personalidad social, la cual no sólo está vinculada y relacionada con otras personalidades sociales, sino que ésta fue construida según reglas y normas estructurales dictadas por un sistema social mayor. Para estudiar y entender estos contextos Binford (1971) considera que existen dos componentes esenciales: el primero es la personalidad social del fallecido, la cual debe ser una composición de las identidades sociales mantenidas en vida y reconocidas al momento de la muerte. Estas facetas de la personalidad social son simbólicamente representadas en el rito funerario, los objetos colocados en la tumba llegan a ser elementos de juicio que pueden indicar identidades sociales tales como sexo (a través de artefactos masculinos, femeninos), edad (artefactos de posición cíclica de vida), cualidades personales y status (características, calidad y cantidad de artefactos y ofrendas), religión (tótems, símbolos), entre otros. Asimismo, la diversidad en la forma del tratamiento funerario puede reflejar diferencias entre personalidades sociales dentro de un grupo, o diferencias entre varios grupos. El segundo componente considerado por Binford (1971) es la composición y tamaño de la unidad social involucrada; la forma del rito funerario, el lugar donde se desarrolle y la cantidad de personas incluidas en las actividades fúnebres están determinados por la relevancia de la personalidad social. En este punto podemos aportar que dicha personalidad social puede ser la del individuo enterrado o bien de la persona o grupo de personas relacionadas e interesadas en la organización de este evento. Mientras mayor sea el grado de importancia, rango y status de dicho personaje o personajes, mayor será el número de personas involucradas en los actos fúnebres, así como mayor será el grado de alteración de las diligencias cotidianas de la comunidad; y viceversa. Sin embargo, el mismo Binford (1971) considera que en muchos casos la complejidad de las prácticas funerarias está condicionada no tanto por la posición social del individuo enterrado, sino por la complejidad de las características organizacionales de la sociedad misma.
Asimismo, Castillo (2000:104) afirma que “la forma que toma el tratamiento funerario, en cada caso está condicionada y determinada por factores económicosy sociales, por el costo que los deudos pueden asumir, por las funciones que el difunto tuvo en la vida (…) por sanciones culturales que dictan los usos y costumbres adecuados”.
Las prácticas funerarias identificadas en Pallka, ha permitido entender un sistema de creencias y representaciones colectivas de identidad y cohesión de grupos locales, al afirmar sus derechos sobre determinados espacios, afianzados en una ideología mantenida, difundida y justificada, cuya finalidad era asegurar la producción agrícola a través de oráculos basados en atentas observaciones astronómicas y ambientales, así como precisos cálculos de calendario. El hombre andino siempre estuvo ligado a la observación de los fenómenos naturales, y a través de ésta podía reconocer su entorno, y al reconocerlo, entenderlo y luego buscar en ellos sus atributos o poderes inherentes. Los sabios o dirigentes fueron desarrollando una estructura social que se hizo compleja cuando el pensamiento colectivo los fue transformando en dioses o deidades, e iban descubriendo herramientas para poder interactuar con estas fuerzas. Así, aparece la magia con el rito y las sociedades iban creciendo e interactuando entre ellas: intercambiaban alimentos, objetos y también ideologías; las cuales fueron expresadas en imágenes o símbolos convencionales plasmados en objetos de diversos materiales, permitiendo de esa forma que sus ideas se perennicen en el grupo. (Vargas, 2014).
                                                                                                CONCLUSIONES

1.- El tratamiento fúnebre que recibieron los individuos, registrados en la arquitectura funeraria, de la unidad de excavación 14, en el sector III, del sitio arqueológico Pallka, revela ciertos aspectos acerca de la concepción ideológica y política que tuvieron los vivos en torno a la muerte, los mismos que se ven complementados con ritos y prácticas funerarias, ya que es la necesidad de darle un carácter social y religiosos a un hecho biológico, porque la muerte de un individuo también afecta el orden social y político de un grupo social.  
2.- Los individuos enterrados en el sector III, del sitio arqueológico Pallka, corresponden a entierros primarios, los que se ubican en los corredores, mientras que las cabezas enterradas en la cámara principal, corresponden a entierros secundarios, que fueron trasladados exclusivamente para ser enterrados juntos lo cual se trataría de un clan familiar, que administraron las diferentes áreas del valle de Casma, con ayuda de una ideología muy difundida, mantenida y justificada durante el Horizonte Medio (700 – 1100 d C).
3.- El análisis de los materiales recuperados en las excavaciones nos indican la presencia de los restos malacológicos, restos botánicos y camélidos lo que nos revela que los habitantes de estos territorios tuvieron una dieta complementaria y balanceada, para lo cual debieron tener acceso a diferentes nichos ecológicos.
4.- La presencia de restos óseos de camélidos, permitieron reafirmar que estos formaron parte indispensable dentro de las ofrendas hacia personajes importantes, lo que lleva a inferir que los restos óseos humanos encontrados, serían élites locales que promovieron una intensa interacción e integración regional, legitimados en tradiciones culturales locales y creencias ideológicas foráneas, las que el control económico interzonal ocurrido en el valle de Casma durante el Horizonte Medio. 


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

BINFORD, Lewis
1971 “Mortuary practices: Their study and potential” en: Brown, J (Ed.). “Approaches to the social dimensions of mortuary practices”. Memoirs of the Society for American Archaeology N° 25. Pp. (6 – 29).

CARRIÓN, Rebeca
2005 La religión en el antiguo Perú. Instituto Nacional de Cultura. Lima.

CASTILLO, Luis.
2000 “Los rituales mochica de la muerte”. En: Los dioses del antiguo Perú. Pp.103-136. Colección Arte y Tesoros del Perú. Banco de Crédito del Perú. Lima.

CHÁVEZ, Jack
2011 “Pallka, un sitio del Periodo Formativo en la parte media alta del valle de Casma: alcances preliminares sobre las etapas constructivas del Área Ceremonial”. En: Arqueología de la Costa de Ancash. M. Giersz e I. Ghezzi (Eds.). Pp. 97-112. Universidad de Varsovia e Instituto Francés de Estudios Andinos. Lima.

DeMARAIS, Elizabeth, Luis Jaime Castillo y Timothy Earle
 1996 “Ideology, materialization, and power strategies”. En: Current Anthropology N° 37 (1). Pp. 15-31. Wenner-Gren Foundation for Anthropological Research.

SUÁREZ, Mónica
2008 “Investigaciones arqueológicas en Pallka, valle medio del Río Casma, Ancash”.  Supay. Revista de Humanidades y Ciencias del Hombre N° 6. Pp.25-37. Universidad Nacional Federico Villarreal. Lima.

SAXE, Arthur.
1970 Social Dimensions of Mortuary Practices. Ph. D. dissertatión. University of Michigan, Ann Arbor.

VARGAS, Wilo
2014 La máscara del cangrejo fantasma. Publicación periodística del diario la Industria de Trujillo de fecha 16 de noviembre. Trujillo.  

TELLO, Julio
1956 Arqueología del valle de Casma. Culturas: Chavín, Santa o Huaylas Yunga, y Sub-Chimú. Informe de los trabajos de la Expedición Arqueológica al Marañón de 1937. Publicación Antropológica del Archivo Julio C. Tello de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Lima.

lunes, 4 de febrero de 2013

CARAL, "Patrimonio Cultural de la Humanidad"

LA NOTICIA (“EL COMERCIO”, 29 DE JUNIO DE 2009)
La ciudad sagrada de Caral fue declarada por la Unesco Patrimonio Cultural de la Humanidad y con ello se oficializó algo que en la tierra de la bandera rojiblanca ya sabíamos, algo con lo que ya se nos hinchaba el pecho de orgullo: en el Perú se desarrolló brillantemente la civilización más antigua de América. Así, pues, lo ocurrido ayer en la sesión 33 del Comité de Patrimonio Mundial de la Unesco, no solo ha oleado y sacramentado la premisa, sino que da luz verde para que la institución internacional ventile la buena nueva por todos los rincones del orbe. Y por ello se siente más feliz Ruth Shady, jefa del Proyecto Especial Arqueológico Caral- Supe (PEACS) y cabeza de las investigaciones en el complejo desde hace 15 años. “Caral se ha conservado por 5 mil años. Nuestro reto ahora es lograr que se preserve para beneficiar a las poblaciones del presente y del futuro”, cuenta Shady desde España a “El Comercio”, sin dejar de explicar que la integración de la ciudad sagrada en la lista de la Unesco implica otras ventajas, como el acceso a los fondos del Patrimonio Mundial, en caso de emergencia para prevenir o reparar los daños causados por posibles catástrofes; y que los sitios inscritos en la notable relación de monumentos tienen preferente atención de la cooperación internacional.




Cabe mencionar que la decisión del Comité de Patrimonio Mundial, compuesto por representantes de 21 países, se basó en el informe técnico del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos). El PEACS inició las gestiones para la candidatura en el 2004, la misma que fue apoyada por el Instituto Nacional de Cultura (INC) y el Ministerio de Relaciones Exteriores.
Pero antes de abrir las botellas de pisco para celebrar el reconocimiento, Shady hace hincapié en la imperiosa necesidad de que las autoridades locales y nacionales pongan un real interés en tomar decisiones y acciones en favor de la conservación y preservación de la herencia dejada por nuestros antepasados. “Ojalá que ahora que hemos obtenido la declaración de patrimonio cultural de la humanidad, las autoridades les den más atención a los proyectos que hemos presentado de acuerdo con el plan maestro que fue aprobado por el Congreso de la República. Ello con el fin de que estos puedan ejecutarse de modo que Caral se convierta también en un eje cultural que fomente un desarrollo integral y sostenible para las poblaciones vecinas”, afirma. Los trabajos en la ciudad sagrada y en los otros siete asentamientos principales de la civilización Caral en los que trabaja el PEACS continúan. Se trata, básicamente, de preservación de monumentos.
“Caral sorprende todos los días. Su antigüedad y autenticidad han sido reconocidos por la Unesco y eso es invaluable. De todo corazón yo quiero felicitar por este triunfo a todos los peruanos porque todos somos los herederos de esta tradición. Lo que se logra en estas nominaciones es el reconocimiento a nuestros antepasados. Es un elogio y una fiesta de peruanidad que todos debemos celebrar”, finaliza. (Hasta aquí el despacho de la periodista Gabriela Machuca Castillo).

UBICACIÓN, EXTENSIÓN Y ANTIGÜedad
La Ciudad del Fuego o la Ciudad Sagrada de Caral, el centro de la civilización más antigua del mundo andino, está ubicada a orillas del río Supe, provincia de Huaura, departamento de Lima, a una altitud de 350 metros sobre el nivel del mar. Los restos arquitectónicos de la Ciudad Sagrada de Caral cubren una superficie de 50 hectáreas y datan de hace 3000 años antes de Cristo y pertenecen al período arcaico tardío.



EN CARAL SE ORIGINÓ EL ANTIGUO ESTADO ANDINO
Los estudios dirigidos por la doctora Ruth Shady  han demostrado que el Estado y la civilización andina son tan antiguos como las “ciudades sumerias de Mesopotamia o cuando se construían las pirámides de Keops en Egipto. Y en América sería lo más antiguo, porque recién hacia 1500 a.C. es que empiezan en Mesoamérica asentamientos permanentes y con cierta complejidad. En cambio, aquí en el Perú estamos hablando de 3000 a.C.,  un milenio y medio antes”.

VALIOSOS RESTOS ARQUEOLÓGICOS
No se han encontrado restos de cerámica, pero sí de una arquitectura monumental con 6 grandes volúmenes piramidales hechas de barro y de unas viviendas rústicas de huarango, en los alrededores. En dos de las  paredes se han hallado restos humanos, de un niño y de un adulto, que hacen suponer que fueron sacrificados en honor a sus dioses durante la construcción del santuario. Así mismo, se han encontrado algunas herramientas como palos cavadores y piedras horadadas que se utilizaban para triturar terrones.

SUS ACTIVIDADES MÁS IMPORTANTES
La arqueóloga Ruth Shady sostiene que “la agricultura fue una de las actividades económicas más importantes de esa población que además se dedicaba a la pesca”. También se dedicaban al comercio, lo que está demostrado por haberse hallado en la Ciudad Sagrada de Caral unos huayruros, que, indudablemente, provienen de la selva, y madera dura que crece sólo en la sierra.


TEOCRACIA, DIOSES Y RITUALES
La civilización de Caral habría sido dirigida por un Estado teocrático, regentado por reyes- sacerdotes, tal como ocurrió con todas las civilizaciones del mundo antiguo. Las principales actividades rituales se habrían realizado en el altar del fuego eterno, que es un recinto cerrado con un fogón que tiene ducto de ventilación, donde se incineraban ofrendas a los dioses de Caral. Pero, en otros lugares del santuario también hay fogones, lo que demuestra que la monumental edificación estaba dedicada a la celebración de rituales religiosos. Las paredes estaban enlucidas y pintadas, por lo que el monumento en su tiempo habría sido majestuoso e imponente, admirado por todos los habitantes del valle de Supe. 

Lima, 29 de junio de 2009
Julio R. Villanueva Sotomayor

VISTA PANORÁMICA DEL ANFITEATRO - PLAZA CIRCULAR