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martes, 10 de diciembre de 2013

APARICIÓN DEL ESTADO ANDINO

En aquellas sociedades donde los individuos están inmersos en un régimen de relaciones sociales con un acceso diferencial a los medios de producción, se entiende que tal diferenciación está asociada a un régimen de propiedad dado y, por tanto, requiere de una instancia de poder que sea capaz de garantizar que se mantenga y respete la juridicidad de lo establecido, que sea la única forma de permitir la reproducción sostenida de este tipo de sociedades. Esta instancia es el Estado.

El Estado es pues, entonces, la forma jurídica del poder en una sociedad de clases y no simplemente una forma de poder cuya existencia pueda explicarse a partir de una genérica “evolución del poder”. El hecho de que formas tales como las de las llamadas “jefaturas” o “cacicazgos” tengan varios atributos comunes con el Estado, no significa que esto implique precedencias. Tales atributos comunes pueden ser expresiones sociales que configuran el poder en sí mismo y no tienen que ser, de modo necesario, antecedentes los unos de los otros. Eso significa que la aparición de una forma de”poder cacical” debe considerarse como un proceso explicable por si mismo y no como parte de una cadena evolutiva que conduzca necesariamente al Estado. Viceversa, la existencia del Estado no tiene que derivar de una fase o estado “cacical”; en cambio, debe presuponer la existencia de un estado “estatal incipiente”, cuyas fases seguramente son varias y se pueden registrar dentro de un potencial registro evolutivo. O sea que habrá “jefaturas” o cacicazgos cuya evolución no tiene que derivar hacia formas estatales, sino, y en todo caso, hacia formas más complejas de este u otro tipo de relaciones de poder.

Periodificación elaborada por Luis G. Lumbreras, relacionando los Estadios de Desarrollo
Dicho de otro modo, no tiene sentido intentar entender y explicar el “poder” por sí mismo, al margen de las condiciones sociales e históricas a las que está ligado. Asimismo, tampoco tiene sentido buscar una evolución de las clases sociales al margen de su concreta conexión con el régimen de relaciones que le corresponde y que se expresa socialmente en términos de propiedad diferencial. Eso quiere decir que las “clases sociales” tampoco son una forma devolución de otro tipo de “estratificación social”; un producto de un proceso particular de diferenciación social, que no depende de “estatus” o “herencias” de cualquier otro género. Es una diferenciación económica que tienen su base un sustento jurídico: la “propiedad”, del mismo modo como el Estado, en última instancia, es una institución cuya función principal es garantizar los derechos que se derivan de esta institución jurídico – económica. Por eso las “clases” como intentamos demostrar aparecen como parte del desarrollo económico y social – es decir material – de la sociedad, independientes de todo el “sustento” jurídico de su existencia, o de la voluntad de la gente. Su existencia implica la formación de las instituciones que la sostienen socialmente, que operan en niveles de diversos grados de reconocimiento y representación en la conciencia colectiva. Para tal efecto, el estudio se organiza a partir de una delimitación de su esfera de influencia (gobierno) en el ámbito jurisdiccional de la propiedad (territorio), organizándose y sosteniéndose con el apoyo de los aparatos represivos necesarios (la fuerza) sean ésos ideológicos (por ejemplo la religión) o físicos (la fuerza armada). El carácter coercitivo al que se refieren todos los científicos sociales que intentan una definición del Estado frente a otras formas de organización política, deriva de esta estrecha relación entre el Estado y la propiedad.

Por lo tanto, la identificación de un Estado, así como la determinación de sus causas y condiciones de existencia, debe comenzar por establecer la naturaleza y carácter de las relaciones sociales clasistas, cuya expresión jurídica – la propiedad – debe permitirnos a su vez, calificar la naturaleza diferencial de ella. Para tal efecto, el proceso de investigación – con intenciones evolucionistas o no – debe comenzar por reconocer las condiciones históricas y el desarrollo de la propiedad para de allí derivar hacia el tipo de relaciones diferenciales que se derivan de ellas. Si las cuestiones de principio enunciadas son válidas, esto nos permitirá identificar el Estado y fijar sus condiciones de existencia. En términos de lo que importa a este ensayo, nos permitirá organizar una discusión acerca de sus orígenes.

De: Acerca de la Aparición del Estado
Luis Guillermo Lumbreras

domingo, 18 de agosto de 2013

Entrevista realizada a Krzysztof Makowski sobre el hallazgo Wari en Huarmey

El reconocido investigador de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Krzysztof Makowski, interpreta la importancia del extraordinario hallazgo ocurrido en el complejo arqueológico Castillo de Huarmey, en la región Áncash. Revela que la aparición de la cámara funeraria con más de medio centenar de damas de la alta nobleza wari aporta a la arqueología valiosa información con la que se podrá conocer la decadencia de la cultura Mochica y la conquista del imperio Wari sobre las culturas de la costa norte.

El descubrimiento wari en Huarmey cambiará los textos escolares
El investigador Krzysztof Makowski 
¿Qué ideas nos puede dar para entender la cultura Wari?
Primero, debemos conocer la importancia de Wari en los textos de mis colegas y en los míos, desde los tiempos de Max Uhle. Hay un completo consenso que en el período comprendido entre los años 600 y 1000 de nuestra era, ocurrió un cambio brusco en la historia de la civilización andina.

¿Las culturas del norte influyeron sobre las del sur?
Sí existieron influencias norteñas en el sur; por ejemplo, la presencia de la cultura Cupisnique en Ayacucho. Sin embargo, se trata de excepciones. Hubo contactos, pero esto no afectó el desarrollo de las áreas. Se han encontrado casos de intercambio de obsidianas y spondylus entre culturas del norte y del sur. Existió una relación entre ellas, pero esto no significa que los desarrollos estén influenciados de manera profunda.

¿En qué momento se notan los cambios más profundos?
A partir del 600 hasta el 800 de nuestra era, esta situación cambia totalmente y de manera dramática en las tecnologías, los modos de construir, las formas de concebir la residencia del gobernante, los vestidos, los tocados, las maneras de tejer y teñir, los estilos de hacer los objetos, la difusión de los conocimientos del bronce, el auge de la producción de plata. Todos estos conocimientos –que tienen origen en el sur– se imponen en el norte y eso se ve claro en los sitios mochica.

¿En qué elementos se reflejaron los cambios?
Todos los símbolos de poder cambian. El kero –un vaso utilizado en los rituales más importantes– se impone y reemplaza a la copa moche; el tumi de forma sureña saca de la producción y uso al tumi del norte.

¿Wari fue un imperio como el de los incas?
Desde mi perspectiva, los waris fueron una confederación, como lo es todo imperio. Hubo un linaje, un líder, como lo fue Manco Cápac. Y él –gracias a su poderío militar– logra aglutinar a mucha gente que por voluntad o por la fuerza.

¿Qué definición le da usted al complejo cultural Castillo de Huarmey?
Nuestro sitio es el primer caso de capital wari encontrado en la costa norte. Como sabemos, la capital principal del imperio está en Cerro Baúl (Arequipa).

¿El hallazgo puede cambiar la forma de ver la historia?
Diría que aporta mucho y cambiará la mente de los investigadores y también la historia escolar, después de un merecido debate.

¿Por qué se afirma que el Castillo de Huarmey es wari?
Por la manera de construir las cámaras funerarias, con los pisos enlucidos y con el rígido organigrama octogonal (muros que se cruzan como si fuesen un panal de abejas) que es típicamente Wari de la sierra. Este estilo tiene paralelos en Conchopata y en el mismo Huari. La diferencia está en el material de construcción. Fue adobe porque lo construyó la gente local. En la sierra se hubiera hecho con piedra. Otro detalle es que los individuos sepultados no están tranquilamente extendidos como los moches, sino sentados en la típica posición wari y con envoltorios de pocas vueltas.

¿Podemos imaginarnos cómo fue la conquista de los waris en el norte?
No lo hicieron con blindados sino a pie. Ingresaron por los lugares débiles. No es casual entonces que los waris presionaron por la frontera moche quizá después por Casma, por el valle La Leche, y en Piura, donde también hay evidencias mochica.

            

sábado, 10 de agosto de 2013

Gran hallazgo wari en Huarmey: 63 momias y 1200 objetos de oro y plata

               Se trata de una cámara funeraria con 63 momias y más de mil valiosas piezas arqueológicas. Profesionales PUCP, junto a especialistas de la Universidad de Varsovia, venían trabajando en la zona desde el 2002. Conversamos con el profesor Krzysztof Makowski, asesor científico del proyecto.“Es la primera tumba intacta Wari que merece el calificativo de imperial. No tiene comparación con todo lo hallado anteriormente”, anuncia categórico Krzysztof Makowski, asesor científico del proyecto arqueológico responsable del hallazgo.
El también docente y ex decano de la facultad de Letras y Ciencias Humanas de la PUCP, nos contó cómo fue el paciente trabajo junto al equipo de investigación de la Universidad de Varsovia, antes de descubrir la valiosa tumba. “Trabajamos en el valle de Culebras, cercano al de Huarmey, desde el año 2002. Pero es desde el 2010 que nos trasladamos al Castillo de Huarmey, el cual nunca fue excavado de manera sistemática por ningún otro proyecto”, relata. El trabajo conjunto de Makowski con la Universidad de Varsovia nace a raíz de los numerosos seminarios de posgrado que dicta nuestro docente. Justamente Milosz Giersz, director de este proyecto arqueológico, fue un alumno suyo, así como el codirector del proyecto Roberto Pimentel, egresado de nuestra Universidad.

Se pensaba que el área donde se encuentra el Castillo de Huarmey y el mausoleo descubierto pertenecía a la cultura Moche, pero el equipo liderado por Giersz desmintió esta hipótesis. “La pirámide ya evidenciaba potencial vinculación con lacultura Wari, pues si bien estaba hecha con adobes norteños, la manera en cómo estaba construida era muy diferente. Los muros estaban unidos a la pendiente mediante un entramado de grandes vigas de madera (de 7 metros de longitud). Además, los escalones estaban revestidos de piedras, a la manera serrana”. Al pie de esta pirámide se encontraba un palacio con altos muros, con pórticos, plataformas, rampas, plazas, entre otras instalaciones. “Nos hemos dado cuenta de que estamos frente a importante centro político, compuesto de un palacio al pie de un inmenso mausoleo, probablemente construido para rendir culto a las cabezas de linajes vivientes, lo que era común en la cultura Wari”, añade.

EL MAUSOLEO:
La excavación hecha por arqueólogos y bioantropólogos peruanos y polacos fue producto de un arduo y fino trabajo. Se hicieron exploraciones en zonas aledañas con la finalidad de conocer el contexto y analizar los hallazgos como parte de un todo.
En la cámara funeraria, el equipo descubrió 63 fardos de mujeres nobles, los cuales habían sido depositadas secuencialmente y sepultadas de acuerdo al ritual serrano.“Es la primera vez que tantas personas se sepultan en lugar monumental, separados de otros cementerios de la misma época, que están sobre el llano. Se trata de una población que, de manera consciente, se separa del resto”, explica Makowski. “Este monumento domina todo el valle, está ubicado en un espacio público, en la capital, donde se demostraba el poder”.
Cada una de las momias era una Wari de importante linaje. Llevaba consigo orejeras de madera finamente caladas y trabajadas con metales preciosos. Tres de ellas, las más importantes y posibles reinas Waris, estaban ubicadas en pequeñas cámaras, a manera de cubículos.
Las diferenciaba el ajuar que guardaban los cofres de junco junto a ellas. Cada uno contenía objetos de tejer, finos telares tallados y orejeras incrustadas con piedra semipreciosas. Además, se hallaron vasijas, cerámicas, un kero similar a la piedra de Huamanga esculpido e incrustado, caleros y diversos artefactos de madera, cobre, oro y plata.

PLANES A FUTURO:
Si bien hace falta material para fechar con exactitud la cámara funeraria, las evidencias de estos objetos se ubicarían entre los 750 y 850 D.C., según el profesor Makowski. “El siguiente paso es definitivamente un intenso trabajo de análisis. Estamos en contacto con los mejores especialistas en genética para analizar la distancia genética entre estas mujeres y entre los individuos de otras cámaras funerarias”, afirma. Una buena noticia es que, gracias al apoyo de diversas instituciones, los hallazgos se podrán exponer el próximo año. “Todos los objetos serán conservados de la manera más adecuada. Los planes para un museo de sitio se verán más adelante”, señala. Según el investigador, este hallazgo también nos podrá proporcionar pistas acerca del papel político de la mujer en la época, además de cómo fue la organización dentro del imperio Wari.“Ellos tenían otra manera de gobernar, en lugar de imponer cuarteles y centros administrativos, respetaban los gobiernos locales y aseguraban su fidelidad. Lo descubierto puede tratarse de un monumento de culto de control hegemónico”.