viernes, 7 de enero de 2022

El "descubrimiento de América"

La llegada de los europeos a América, se enmarca dentro de los llamados “descubrimientos geográficos”. Las causas serán económicas, científicas y políticas:
Europa quería encontrar una ruta directa para llegar a las llamadas “islas de las especias”. Tras la conquista de Constantinopla por los turcos en 1453, el deseo se convirtió en necesidad.
Una serie de avances técnicos posibilitó estos descubrimientos: la incorporación del timón, la brújula, el astrolabio, la invención de la carabela y de la nao…
Acabada su “Reconquista”, Portugal busca su expansión en ultramar, creando la Escuela de Sagres a finales del siglo XIV. Castilla, más retrasada, inicia la incorporación de las Canarias.

Ruta de las especias

Terminada la guerra de Granada, los Reyes Católicos pueden prestar atención al proyecto de alcanzar la India navegando hacia el oeste, puesto que el Tratado de Alcaçovas impedía llegar a la India bordeando la costa africana.

El proyecto de Cristobal Colón consistente en llegar a la India por el oeste fue presentado primero al rey de Portugal, que lo rechazó por lo erróneo de sus cálculos, ya que suponían que el diámetro de la tierra era de 30.000  kilómetros cuando la realidad es que es de 40.000. En lugar de 1125 millas, la realidad está en 2.495  (Mapa de Toscanelli) y por estar inmerso en el proyecto de llegar a Asia circunnavegando África. 

Mapa de Toscanelli

Tras la negativa portuguesa, presentó su proyecto a los Reyes Católicos, que a pesar del dictamen contrario de los expertos, que constataron los errores de cálculo de Colón, firmaron las Capitulaciones de Santa Fé. Por este contrato Colón recibía el título de almirante, virrey y gobernador de las tierras descubiertas y obtendría un 10% de las ganancias. La expedición, compuesta por la Pinta, la Niña y la Santa María, salió del puerto de Palos el 3 de agosto de 1492, hizo escala en Canarias y divisó tierra el 12 de octubre de 1492, llegando a la isla de Guanahaní.
La vuelta fue en enero de 1493 y en abril los Reyes Católicos le recibieron en Barcelona. Los resultados de aquella expedición fue decepcionante, pues no encontraron lo que buscaban y aquello no se parecía mucho a las descripciones de Marco Polo, pero vieron productos aprovechables ( tomate, maíz, perlas...) e  incluso la posibilidad de esclavizar a los indios.
Ese mismo año, ante las protestas portuguesas, se busca el arbitraje papal y el Papa Alejandro VI publicará las bulas Inter Caetera donde se entregaba a Castilla todas las tierras descubiertas que no pertenecieran a un príncipe cristiano a partir de un meridiano a 100 leguas al oeste de las Azores. La negativa portuguesa llevará a la firma en 1494 del Tratado de Tordesillas donde un meridiano a 370 leguas de las islas de Cabo Verde  separará las dos áreas de influencia: el oeste para Castilla y el este para Portugal.


Después del viaje principal, se realizarán  otros tres viajes donde se descubrirán: en el Segundo Viaje de Colón las Antillas Mayores (Puerto Rico, Jamaica), en el Tercer viaje las bocas del Orinoco e isla Margarita y en el Cuarto viaje Honduras y las costas americanas buscando un paso hacia el sur.Tras estos viajes, Colón morirá pobre y olvidado en 1506 en Valladolid sin saber que había descubierto un nuevo mundo.

A partir de entonces se procedió a la exploración y colonización sistemática del continente.

Tomado de historiaymas

jueves, 16 de diciembre de 2021

Los incas y sus momias, una relación de ultratumba en la tierra.

Durante el incanato, los restos de los dignatarios eran momificados y tratados como personas vivas. Algunos hasta se casaban luego de muertos.

En el imperio incaico la muerte tenía fuertes vínculos con la vida cotidiana. Según los historiadores, esta sociedad andina tenía conceptos espirituales y del tiempo distintos a los de la civilización occidental. Por ello, creían que sus antepasados permanecían en la tierra después de su fallecimiento. Los muertos formaban parte de su entorno e intervenían en la toma de decisiones. 
Narran varios cronistas que los mandatarios y curacas más importantes eran sometidos a misteriosas técnicas de momificación tras su deceso. Estas momias, en vez de ser apartadas de la vida pública, ocupaban lugares privilegiados en sus palacios. Ahí recibían cuidados, las veneraban, las sacaban en procesión y también podían realizar actividades civiles como contraer matrimonio.


“Las momias no fueron percibidas como muertos, sino como vivos. Como tales, podían tener hambre, sed y frío. Tenían que comer y beber, calentarse con fuegos, ser limpiadas y cambiadas de ropa. Además participaban en las fiestas, se visitaban mutuamente y también a sus parientes vivos”, explica a El Comercio el investigador alemán Stefan Ziemendorff, quien ha estudiado a fondo la historia de las momias incas.
Según Ziemendorff, un testimonio insólito sobre el tratamiento de las momias en el incanato lo ofrece el encomendero español Polo de Ondegardo, quien en 1559 había incautado varias momias de las panacas del Cusco. En 1571, Polo de Ondegardo relató que el jefe de una panaca había bebido con y en nombre de una momia. Se narra incluso que este jefe llevaba la momia consigo a cuestas para hacerla orinar.


Mantenían sus posesiones
La tradición prehispánica señala que los incas después de muertos no dejaban herencia. Las momias seguían ‘viviendo’ en sus palacios en el Cusco e incluso mantenían sus casas de campo en los alrededores de la ciudad imperial. Según Ziemendorff, Chinchero era una región que pertenecía a Túpac Yupanqui, Calca a Wiracocha y Yucay a Huayna Capac. Tras su muerte, estos gobernantes mantuvieron sus posesiones.
“A manera de ejemplo, el escribano conquistador Sancho de la Hoz escribe en 1534: “Cada señor difunto tiene aquí su casa y todo lo que le tributaron en vida, porque ningún señor que sucede puede después de la muerte del antepasado tomar posesión de su herencia. Cada uno tiene su vajilla de oro, de plata, sus cosas y ropas aparte, el que le sucede nada le quita”, cita Ziemendorff.
En general, en el Tahuantinsuyo las viudas podían volver a casarse. La excepción eran las esposas de los soberanos incas que debían permanecer junto a sus momias cuando estos fallecían. Y tanta vigencia tenían estos muertos en la sociedad incaica que podían seguir casándose. 


El historiador Waldemar Espinoza refiere que en un documento colonial de Cajamarca se constató que la hija de un cacique de esa ciudad fue enviada como esposa a Huayna Cápac por órdenes de su hijo Atahualpa. Esto a pesar de que el gran gobernante Huayna Cápac ya había muerto cuatro o cinco años antes.

Descontento
Ziemendorff resalta también que aunque los súbditos del incanato respetaban a las momias, las numerosas tierras que los muertos habían acumulado llegaron a irritar a Huáscar, cuando este asumió el poder en el Cusco. 
“Huáscar propuso que todos los recursos sean usados en adelante solo para los vivos. Varios historiadores piensan que esta revolución contra las momias puso buena parte de la nobleza inca (particularmente a la panaca de Pachacútec) al lado de Atahualpa e inclinó la balanza en la guerra entre hermanos”, relata el investigador.